DE LA INDIFERENCIA AL MALTRATO

DE LA INDIFERENCIA AL MALTRATO

Hoy me siento indignada…

He vuelto a ver un gesto humano que me hiela la sangre: ver a una educadora pasar de largo delante de un niño de 1 año y medio al que ve como le tendía los brazos llorando tanto que se quedaba sin respiración…

¿Os parece exagerado?

He acabado harta de trabajar en sitios donde se dejaba llorar a los niños, donde se les ignoraban y humillaban (veeenga, deja de llorar ya! Los niños no lloran! Si sigues llorando te quedas sin…, vaaa que no es para tanto!), donde

la indiferencia ante su sufrimiento y necesidad de contacto se normaliza a una velocidad terrible.

Les hacemos caso a los niños que se “portan bien” como si llorar fuera negativo y supusiera portarse mal, por otro lado nos molestan los niños que lloran, sentimos que nos dejan en evidencia, nos sentimos ridiculizados y les ignoramos cuando piden, reclaman y necesitan nuestra atención más que nunca. Ya no nos inmutamos ante el llanto de un bebé!

¿¿¿Es el mundo al revés o qué???

¿Cómo nos sentiríamos si nos lo hiciera nuestra pareja? ¿Sería maltrato psicológico si lloramos por algo y nuestra pareja nos dice: veeeenga, deja de llorar ya! Los mayores no lloran! Si sigues llorando te quedas sin…, vaaa que no es para tanto!?.

¿Por qué es diferente hacia un ser más vulnerable y sensible que no sabe aún gestionar sus sentimientos, frustraciones y dolor?

Nos asustan con frases como:

“Cuanto mas caso le hagáis peor” – Cuanto más caso le hagas más feliz será y menos necesidad de llamar la atención tendrá

Déjale que no le pasa nada”  – ¿Nada? ¿Qué es nada? Para ti no será nada pero para el niño puede ser lo peor que le ha pasado.

“Cada día hace lo mismo, ya se le pasará” – Si lo hace cada día tal vez se debería encontrar el motivo y solucionarlo, no?

No está sufriendo, solo quiere llamar la atención” – Cuando alguien llora está sufriendo. Punto. Si “solo” quiere llamar la atención, ¿Por qué no se le atiende?

Empezamos ignorando el llanto y el sufrimiento y ¿qué será lo próximo? Hemos llegado al punto en el que creemos que es correcto ignorar al niño cuando llora, estamos normalizando el maltrato, la indiferencia y el abandono!

Una de las razones por las que no me gustan de muchas guarderías es precisamente el trato que reciben los bebés, entre otras cosas por la desinformación, los estereotipos, condicionamientos y prejuicios sobre el tema; educadoras que, además de tener un mínimo de 8 niños menores de un año (por ley), no pueden atender como merecen a todos los niños por igual ni individualizar y reciben esa mala información sobre como actuar frente al sufrimiento del niño, pero yo me pregunto, ¿después en casa somos así con nuestras parejas?

¿Cómo te sientes mejor cuando estás llorando?

Porque no es lo mismo llorar sintiéndote solo y abandonado que acompañado por alguien a quien quieres y te quiere, que te abraza y permite tu alivio, que te dice “todo irá bien”.

Nos dicen que los niños deben ser fuertes e independientes, se les enseña que llorar no sirve para nada y es mejor reprimir los sentimientos.

¿Sabéis lo único que vamos a conseguir?

Que cuando crezcan nuestros hijos y nosotros seamos mayores nos ignoren ellos también o nos digan:

Veeeenga, deja de llorar ya! Los mayores no lloran! Si sigues llorando te quedas sin…, vaaa que no es para tanto!

Atender a los niños cuando lloran es una inversión de futuro, para ellos, para ti y para el mundo entero.

Mónica Queralt

LA NIÑA SALVAJE

LA NIÑA SALVAJE

La niña salvaje la llaman a veces, la niña que no parece tener normas, límites ni disciplina, que hace y come lo que quiere, cuando quiere, donde quiere, que dice lo que piensa, que se baña cuando tiene ganas, que no besa ni abraza a quién no le apetece.

Que no finge sus sentimientos ni teme decir lo que siente, que duerme con quién quiere, que mama lo que se le antoja, que va descalza por la casa y se llena los pies de barro y posteriormente la cabeza, que chilla y se emociona con un caracol, que llora por las injusticias y sutiles correcciones.

Que se llena de alegría con los pequeños detalles, que no se le obliga a la independencia ni se la separa de su mamá si ella no lo desea, que baila bajo la lluvia de verano, que se pinta el cuerpo desnudo con acuarela, la niña a la que nunca se dejó llorar sola….

Y un sinfín de comportamientos poco ¿adecuados?.

Esa es mi hija, mi Llum (Luz), una niña de 4 años que vive según sus gustos e intereses, explorando y experimentando qué es la vida, a su ritmo.

Pero también es la niña que respeta a los demás y se preocupa, sintiendo gran empatía por las personas que lloran, que da las gracias sin haberla enseñado, que pide perdón cuando se equivoca, que pide por favor lo que necesita, que nos exige a toda la familia un beso en cada mejilla y un abrazo antes de irse.

Que decidió dormir sola en su habitación hace apenas unas semanas, que come hasta saciarse sin castigar su cuerpo en exceso y elige los alimentos que la hacen sentir bien (incluyendo gran variedad de ellos), que accede a las correcciones si son justas, que rechaza el pecho en muchas ocasiones (diciendo “no mamá, gracias!”).

Que se ríe por todo, desde que se levanta hasta que se acuesta, que transmite un vigor y energía increíbles, que deslumbra con su autonomía e independencia,…la niña que es FELIZ.

La criamos en libertad, si, para que pueda ser ella misma, para que sepa lo que desea conseguir en esta vida, para que aprenda a elegir a través de sus propios errores y consecuencias, para que tenga aprendizajes de calidad, que la vida misma te presta; por que no hace falta que los padres hagamos mucho.

Imagínate a un niño como una cometa volando en el cielo…los adultos debemos ayudar al niño a alzar el vuelo, guiarles agarrando la larga cuerda firmemente para evitar que vuelen demasiado alto, se acerquen a los peligros que puedan hacerles caer, o se los lleve una corriente de aire,…pero les dejamos volar libres, en la dirección y del modo que elijan.

Y cuando no quieran volar más, estaremos ahí para acogerles.

Mi niña salvaje ya vuela y, aunque a veces tensa la cuerda y debo hacer peripecias para evitar que se dañe o la dañen, seguirá haciéndolo…

…libre.

 

 

Mónica Queralt

(Ilustración de Toni Medina)

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