¿QUÉ ES MALCRIAR?

¿QUÉ ES MALCRIAR?

Muchas mamás y papás están preocupados por si malcrían a sus hijos y se preguntan si deberían restringir lo que les dan para educarles.

Pero se confunde malcriar con darles a los niños lo que piden porque entendemos como malcriar el consentirles TODO a los niños, ¿no?

Pero de ese TODO deberíamos quitarle lo que suponen las necesidades básicas, que no se deben negar en ningún momento ni a niños ni a adultos y no deben utilizarse para amenazar o coaccionar ni como premio-castigo.

Realmente el premio-castigo no sirve más que para provocar temor hacia lo que se hace, pero nunca enseñará valores ni a comportarse bien.

Podéis imaginaros cuales son las necesidades básicas:

SUEÑO

No podemos restringir las horas de sueño ni añadirle más, diciendo cosas del tipo “si no te portas bien, te vas a dormir ya”. Utilizar el sueño como castigo empeora las cosas y no ayuda al niño a entender el porqué de la situación pudiendo ver el maravilloso acto de irse a dormir como algo negativo.

HIGIENE

Amenazar nunca es aconsejable, pero hacerlo diciéndole a un niño que no le cambiamos el pañal por portarse mal o la ropa si se hace pipí cuando está aprendiendo a dejar los pañales, es irrespetuoso y contraproducente, ya que puede provocar problemas de retención o esconderse viendo el acto como algo negativo o pecaminoso.

HAMBRE

Dejar sin postre o sin merienda a un niño por no portarse bien no es la mejor forma de que se comporte correctamente. Es injusto y nada educativo.

CONTACTO

Decirle a un niño que no se le aúpa, se le abraza, se le niega un beso o apartarlo de nosotros castigándole cuando no hace lo que queremos es la mejor forma de herir el corazón de un niño; el amor de una madre o un padre es incondicional y utilizar la necesidad de contacto para educar, no es educar en absoluto.

¿Os podéis imaginar ya de viejecitos al cuidado de vuestros hijos? Lo que han aprendido seguramente harán.

CARIÑO VERBAL

Utilizar palabras de amor y de cariño diciéndole a un niño que ya no le quieres si no se comporta como tú deseas no es respetuoso con los sentimientos y emociones de tu hijo y sería inadmisible hacérselo a un adulto.

Decirle a un niño que ya no le quieres si no te da un beso es la mejor forma de coacción para que el niño aprenda que debe besar a desconocidos aunque no quiera, enseña a fingir sus sentimientos y emociones hacia los demás.

Podemos llegar a pensar que malcriamos a nuestros hijos si cuando vamos a una tienda de juguetes el niño se encariña con algo y le decimos que no podemos comprárselo, pero el niño insiste y acabamos dándole lo que desea porque no nos gusta que tenga una rabieta en medio del supermercado o de la juguetería.

Si repetimos este patrón, sobre todo con la adquisición de cosas materiales el niño sabrá que con un comportamiento no deseado (rabieta, berrinche, pataleta…) consigue lo que desea. Aun así el concepto de malcriar estaría por ver…

Pero como dice Carlos González “malcriar es criar mal y no se puede malcriar por dar muchos besos o abrazos, eso sería biencriar”

Como puedes ver, si eliminamos de la lista de consentimientos hacia los niños las necesidades básicas, nos quedan pocas cosas por las que malcriamos. No te sientas mal por coger a tu hijo en brazos si llora porque ha roto un jarrón o por darle natillas de postre cuando se ha escapado corriendo cruzando la carretera sin mirar o cuando le dices que le quieres igual aunque haya derramado la leche.

Podemos enseñar a los niños de forma respetuosa lo que se considera que está bien o mal y no hace falta utilizar la restricción de las necesidades básicas para educar.

¿A qué ahora ya no te parece que le malcríes tanto? 🙂

Mónica Queralt

CON OJOS DE NIÑO

Los niños no tienen prejuicios, ni entienden de estereotipos ni de condicionamientos. Su forma de ver las cosas, su pureza, inocencia y el amor por la vida y todo lo que le rodea hace del niño el mejor maestro del que podemos aprender. Qué cantidad de cosas nos pueden enseñar! Empecemos con este vídeo, donde las diferencias no existen para estos niños. 

FALACIAS DE UN PEDIATRA SOBRE LA LACTANCIA MATERNA

FALACIAS DE UN PEDIATRA SOBRE LA LACTANCIA MATERNA

Imaginemos que un Neumólogo escribiera un libro diciendo que el tabaco es bueno para los pulmones y recomendando fumar a todo el mundo. ¿Cómo reaccionaría la sociedad? Todos nos llevaríamos las manos a la cabeza y seguro que inmediatamente empezarían a lloverle denuncias por parte de asociaciones de afectados, colectivos de familia, medios de comunicación, etc. Nadie se quedaría impasible ante tamaño ataque a la salud de un país.

Sin embargo, recientemente, se ha publicado el libro “Víctimas de la Lactancia Materna” de José María González Cano, Jefe de Servicio de Pediatría del Hospital General de Castellón, en el que hace un ataque despiadado y sin ninguna base científica contra la Lactancia Materna, y no ha sucedido nada.

Para presentar el libro, se había convocado un evento en una librería de Castellón de la Plana (me alegra decir que ha sido cancelado) y, en el texto que acompañaba el acto (imagino que remitido por la editorial), podíamos leer una serie de argumentos absurdos que me gustaría comentar con vosotras…

“(madres) son presionadas para amamantar aunque tengan hipogalactia, grietas en el *****, etc. Incluso les plantean dilemas morales para su reincorporación a la vida laboral.”

Resulta, ahora, que las miles de matronas y asesoras de lactancia que acompañan a las madres con problemas y que han salvado infinidad de lactancias son, poco más o menos, agentes de la KGB que presionan a las madres para que amamanten.

Dicen que en toda mentira hay algo de verdad. ¿No será que las madres son presionadas para volver a la vida laboral lo antes posible.

Por cierto, donde dice “*****”, imagino que quiere decir “pezón”. ¿Hablan de lactancia y no se atreven a decir pezón?

– Las madres que amamantan llaman “malas madres” a las que optan por la lactancia artificial.

Es posible que algunas madres que optan por la Lactancia Artificial se sientan agredidas por las madres que amamantan, pero ésta es una percepción personal de estas madres.

Lo de dividir a las madres entre buenas y malas no es más que una forma de… sigue leyendo a Ramón Soler en Mente Libre aquí!

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