¿CÓMO PODEMOS GESTIONAR LAS RABIETAS DE LOS NIÑOS DE FORMA RESPETUOSA?

¿CÓMO PODEMOS GESTIONAR LAS RABIETAS DE LOS NIÑOS DE FORMA RESPETUOSA?

Hoy tengo el privilegio de contar con la colaboración en la web de Educavida de Ely Molina, de Educar en Calma, que nos responde una de las grandes preguntas que puedan surgir durante la crianza, uno de los temas más controvertidos y que suscitan más interés por parte de los padres: cómo gestionar las rabietas. 

¿Cómo podemos gestionar las rabietas de los niños de forma respetuosa?

Llega un momento en la vida de todo niño en el que las “rabietas” comienzan a hacer presencia en su día a día y, lejos de lo que podamos pensar, no es fácil para un niño pasar por ese momento de tensión emocional y no saber ni poder controlarlas.

Si estás en ese momento con tus hijos, sabes bien de lo que estoy hablando.

Para los padres tampoco es sencillo de gestionar y eso que comienzan a los dos años -más o menos- y acaban a eso de los cinco años.

La gestión de las rabietas es de las cosas que más búsquedas tienen en Google y más me preguntáis en las sesiones de coaching familiar.

Gestionar una rabieta de forma respetuosa es posible pero no es fácil.

¿Y sabes por qué no es fácil? Porque no nos gusta ver a nuestros hijos sufrir; porque, a menudo, pensamos que están siendo caprichosos y se están enfadando por cosas sin importancia -para ellos, son importantes-; porque estamos cansados y estresados del ritmo frenético de la vida y, justo el día que hemos tenido más complicado en el trabajo, nuestro hijo nos monta un espectáculo delante de todo el centro comercial y nadie es capaz de ayudarnos, más bien sentimos esas miradas que nos están acusando de ser malos padres. ¿Os suena?

Si quieres aprender a gestionar una rabieta de forma respetuoso, deberás tener en cuenta varios puntos que te voy a explicar a continuación:

Las rabietas, las pataletas, los berrinches o como lo quieras llamar, es una etapa por la que pasan TODOS los niños.

No te juzgues, no has hecho nada mal. Tu hijo no es un consentido ni un malcriado. Solo está creciendo y madurando. Recuerda que las rabietas son una etapa necesaria para los niños y demuestra madurez.

Todo pasa así que respira.

Sí, este paso es obvio, pero, a veces, es necesario leerlo. Cuando estamos muy saturados con esta etapa -o se nos juntan dos hijos en estas edades un poco más complicadas- es importante leer que SÓLO ES UNA ETAPA y que también PASARÁ.

Tu hijo no quiere echarte un pulso ni enfadarte

A veces, los adultos interpretamos las rabietas como un acto de tiranía por parte de nuestros hijos, como si quisieran enfadarnos o sacarnos de nuestras casillas.

No, no es así.

Nuestros hijos, a menudo en estas edades, pasan por fases complicadas y, como no saben ponerles palabras ni gestionar las emociones se “destapan” y caen en las rabietas.

Ahora que ya sabemos que por escuchar y atender a nuestros hijos en plena rabieta no vamos a ser malos padres ni vamos a convertir a nuestros hijos en personas maquiavélicas o tiranas, es importante conocer los pasos para gestionar la rabieta cuando ésta se dé:

¿Sabes cuál ha sido el origen?

A veces, sabemos cuál ha sido el punto de inicio de la rabieta y podemos identificar qué hacer para evitar volver a pasar por ello.

Por ejemplo, si nuestro pequeño cae en rabieta cuando ve en el mostrador una chocolatina, intentaremos no pasar por el pasillo del chocolate y pagar en la caja que tenga pilas 🙂

Si no sabemos cuál ha sido el origen, tendremos que pensar sobre qué ha pasado e intentar localizarlo… Y tener paciencia, mucha paciencia.

Acompañar a nuestro hijo

Cuando un niño está en plena rabieta nos necesita más que nunca. No lo ignores. Es tu hijo.

¿Lo harías con una amiga que está llorando desconsoladamente? ¿Y con tus padres o tu pareja? ¿Por qué nos dicen que sí podemos hacerlo cuando se trata de nuestros hijos?

Atiéndelo. Ofrécele un abrazo y, si no lo quiere, siéntate a su lado, dile cosas como “estoy aquí y quiero ayudarte”.

Ponerles palabras a los sentimientos y ayudar a gestionar las emociones

Los niños no saben, en muchas ocasiones, ponerles palabras a lo que están sintiendo.

A veces porque son muy pequeños y otras porque no saben diferenciarlas. Así que te recomiendo que comiences a ponerle palabras a sus emociones y sentimiento, que empatices con tu hijo o hija y le ayudes a canalizar sus emociones.

En todo este proceso no debemos perder la calma nunca, bajo ningún concepto. Debemos recordar que son nuestros hijos los que no saben gestionar sus emociones, no nosotros. Así que deberemos de tener mucha paciencia y armarnos de grandes dosis para no perderla.

Si en algún momento piensas que esta situación está superándote, explícale a tu hijo como te sientes y que necesitas tomarte unos minutos para relajarte y recuperar fuerzas. Vete a otra habitación, relájate, cuenta hasta diez o tómate un té. Cuando estés listo, vuelve. Seguro que entonces los dos habéis bajado el nivel de emoción y estáis preparados para hablar y dialogar.

También es bueno que te recuerde que, en plena rabieta, es absurdo intentar hacer chantaje a los niños. A corto plazo puede que nos funcione, pero eso a la larga no va a ser nada bueno para nosotros.

Si hemos decidido no ceder en algo o lo que nuestro hijo quiere es algo imposible, podemos distraer su atención con otra cosa o explicarle porque hemos decidido eso con frases cortas, sin sermones ni chantajes.

Y no está de más que os recuerde que, en muchas ocasiones, podemos adelantarnos a los momentos de rabieta si:

  • El niño no está cansado
  • Ha dormido lo suficiente
  • No tiene hambre ni sed
  • Distraer su atención con otra cosa
  • Darle una alternativa en lugar de continuar con el “NO”

Espero que os sirvan estos consejos. Sobre todo, recordad que es una etapa por la que pasan TODOS los niños y que sois los mejores padres que ellos pueden tener.

Os dejo con este refrán:

“Quiéreme cuando menos lo merezca porque será cuando más lo necesite”

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Soy Ely Molina, mamá de tres, maestra y responsable de Educar en calma, un lugar en el que aplicamos el concepto “slow life” al mundo de la educación.

En Educar en calma encontraréis formación y asesoramiento para familias siempre desde el respeto hacia el niño.

La educación en calma, dialogada, respetuosa y empática lleva más tiempo, pero es más eficaz que la educación autoritaria e impuesta. ¿Te unes a “educar en calma”?

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LOS 5 ARGUMENTOS INDISCUTIBLES PARA QUIEN DEFIENDE LOS CASTIGOS Y LOS AZOTES

LOS 5 ARGUMENTOS INDISCUTIBLES PARA QUIEN DEFIENDE LOS CASTIGOS Y LOS AZOTES

Para llegar a nuestra época en el trato con los niños hace falta irnos atrás en el tiempo, cuando los niños no tenían derechos y eran considerados propiedad de los padres y meros objetos.

Los niños eran habitualmente moneda de cambio y esclavos sexuales. Como lo oyes. Y pensarás “qué barbaridad hacerle eso a un niño!”, pues entonces era normal, no se cuestionaban si estaba bien o mal, no sabían ni relacionaban lo que suponía ese trato a medio y largo plazo, ni se imaginaban que ese trato en la infancia repercutiría en la vida adulta.

Y espero que en poco tiempo pensemos exactamente lo mismo del castigo y los azotes, que nuestros nietos o bisnietos piensen cuando sean mayores “qué barbaridad hacerle eso a un niño!”. Porque han cambiado muchas cosas, si, pero muchas otras siguen igual de denigrantes para los niños, siguen siendo normales a ojos de muchísima gente en pleno siglo XXI y normalizar el maltrato, las humillaciones, los azotes, los gritos, etc. nos muestra lo mucho que tienen que cambiar aún las cosas…

He tenido la necesidad de escribir este artículo ya que tengo numerosos comentarios a raíz de toda la información que comparto sobre las consecuencias, los efectos, los estudios, etc. sobre maltrato infantil (que engloba el psicológico y el físico) de personas que defienden sin motivos todas esas prácticas para educar y criar a sus hijos. Siempre acabo explicando y diciendo lo mismo, así que con este artículo no tendré ni tendréis que justificar más lo injustificable.

Hay 5 argumentos (y muchos más!) que no se pueden discutir. Los 5 argumentos que defienden a los niños como personas, como seres sintientes, como seres sensibles y en pleno crecimiento no solo físico sino, sobre todo a nivel psicológico, que marcará el resto de su vida para siempre.

Así que a las típicas frases: Nos han criado así toda la vida, con el cachete a tiempo nos ahorraríamos más disgustos, a mi me pegaban y castigaban y mira que bien he salido, si no castigamos los niños se malcrían, tienen que saber quién manda y a respetar a los adultos, a los niños que no se les castiga ni pega acaban en un centro de menores, así se les enseñan normas y límites, etc. vamos a tener estos argumentos:

1. Los niños son personas.

Hasta ahí llegamos todos, ¿no? Entonces hagámonos esta pregunta: ¿Cómo te gustaría que te trataran para enseñarte algo? Imagínate en tu trabajo y a tu jefe a punto de decirte algo que has hecho mal ¿Te gustaría que te trataran a base de azotes, malas palabras, humillaciones, gritos…? Pues trata a los niños con el mismo respeto.

2. Tenemos múltiples recursos a nuestro alcance

Y estrategias, técnicas, herramientas. La falta de recursos psicológicos y educativos de antes, cuando no sabíamos como afectaba o si afectaba o no a los niños, hacía que la mayoría de los padres educaran como habían sido educados. Actualmente con toda la información que tenemos no hay excusa para seguir educando con azotes y castigos.

3. Si castigamos y pegamos a una mujer es violencia, si lo hacemos con los niños es educación.

Si no queremos tratar igual a las mujeres, ¿Por qué si a los niños? Leí una vez, en un libro de Carlos González esta breve historia:

“Estaba María entrando en casa y José la esperaba en la puerta.

–Sabes que llegas tarde? Le dice José a María.

– Lo se, lo siento, me he retrasado, no volverá a ocurrir.

–No, porque estás castigada, a tu cuarto hasta que yo te lo diga!”

Si yo te dijera que José es padre de María no habría problema, ¿verdad?. Pero, ¿Y si te digo que no era su padre si no su marido? O cualquier otra persona adulta! Que además puede defenderse, denunciar, huir, etc. ¿Cambia algo en tu cabeza? Debería…

4. Estudios y evidencia científica.

Existen numerosos estudios que te dejo más abajo sobre las consecuencias y efectos a corto, medio y largo plazo de tratar, educar y criar a los niños así. Especialmente el que hizo Norm Lee. Un estudio de 40 años. 40! Donde demuestra todo lo dicho.

“Estaremos hablando  de disciplina, responsabilidad, autoestima, aprender a distinguir lo correcto de lo incorrecto, las causas de la violencia, disfuncionalidad familiar y alienación; el porqué los niños  recurren  a  las  drogas,  el  crimen  y  pandillas;  a  encontrar  pasos  específicos  hacia  la  paz  y  la felicidad  en  el  hogar  y  en  la  comunidad.  Esto  no  es  opinión ni  teoría.  Lo  que  leerá  aquí está  sólidamente fundamentado en más de 40 años de investigación científica y prácticas bien probadas acerca de cómo educar a los niños”

El descubrió a partir de estos estudios –entre muchas otras cosas- los 20 mitos y falacias acerca del castigo y de los niños:

-Reforma al culpable.

-El castigo nunca te dañó

-El deber de los padres es domar y entrenar a los niños conrecompensas y castigos.

-El castigo enseña disciplina y prepara al niño para enfrentar la vida.

-Es necesario para su seguridad.

-Le ayuda a recordar la ofensa cometida.

-Te lastima más a ti que a los niños.

-Está permitida por la Biblia y por Dios.

-Construye el carácter.

-Fortalece al niño y lo convierte en alguien responsable y valeroso.

-Si no se utiliza el “palo”, el niño se echará a perder.

-Se necesita “darles una lección” a los niños para prepararlos para la vida.

-El castigo se aplica por el bien del niño.

-Los niños aprenden disciplina al ser castigados.

-Los niños sólo pueden aprender si se les “da una lección”.

-Los niños nunca podrán aprender a menos que se refuerce con recompensas y se les amenace con penalidades.

-Darle demasiada atención, echa a perder al niño.

-Los niños tienen una tendencia natural a resistirse a aprender acerca de lo que necesitan saber para poder desarrollarse en la vida.

-Los niños agradecerán más adelante el haber sido “disciplinados” ahora.

-Los niños  son  indisciplinados  y  poco  civilizados  por  naturaleza  y  con  una  tendencia  innata  a revelarse y destruir.

Os dejo un texto de su libro que no podéis dejar de leer:

“La  mayor  parte  de  la  gente  cree  en  la  efectividad  del  castigo  porque  brinda  una  apariencia  de control.  Pero  al  reprimir  la  hostilidad,  impulsa  la  mentira,  el  engaño  y  la  hipocresía  y  cosas  aún peores.  Muchos  padres  creen  en  el  castigo  en  la  misma  forma  que en  sus  dogmas  religiosos,  e incluso protestan diciendo que Dios mismo les ordenó utilizar el castigo, el usar el método de  la zanahoria y el palo para educar a los niños. 

En  una  reciente  plática  a  un  grupo  de  padres,  yo  abrí  un  libro  y  empecé  a  leer  en  voz  alta:

“Empiecen la disciplina a temprana edad. Aclaren muy bien las reglas y refuércenlas de inmediato y con consistencia.. Refuercen la obediencia con apapachos y palmaditas y con frases como: ¡Qué buen niño! ¡Esa es una buena niña!  y después de disciplinarlos, díganles que los aman y que lo hicieron por su propio bien:”  Hubo   cabeceos   de   aprobación   y   algunas   personas   inclusive   mostraron   su   aprobación EFUSIVAMENTE  en  voz  alta.  Pero  cuando  les  mostré  la  cubierta  del  libro,  se  quedaron  sin  habla de la impresión al leer el título: 

CÓMO ENTRENAR A SU PERRO DOBERMAN PINSHER”

Como veis, los padres creen que educar a un perro es lo mismo que educar a un hijo…curiosamente si pegamos a un perro es maltrato y crueldad, pero si pegamos a un hijo lo estamos educando. Más incoherente, imposible!

5. Los derechos humanos y/o del niño.

¿Por qué crees que se crearon? Ya lo habéis visto en el primer punto, se dieron cuenta de lo que suponía a largo plazo tratar como personas a los niños. No son adultos pero tienen los mismos derechos. Antes ni la mujer los tenía, ni los tiene aún en muchos lugares.

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El mundo cambia, la sociedad cambia, todo cambia, se mueve, aprendemos, evolucionamos, mejoramos como especie y dejar de pegar y castigar a los niños es un requisito básico y vital para seguir avanzando como sociedad. No me imagino dentro de 50 años azotando a los niños por “portarse mal” de la misma forma que hace 50 años alguien no se imaginaba que la mujer no pudiera votar.

Aquí te dejo varios estudios sobre el tema. Comparte! 🙂

El estudio experimental del castigo: una revisión. Documento en PDF

No hay maltrato bueno: los efectos del castigo corporal en los niños

Lo que sabemos sobre si castigar a los niños sirve para educarlos

Estudio sobre el daño que provoca en los niños el castigo

Los castigos y sus efectos

El castigo físico en la crianza de los hijos. Un estudio comparativo

El  castigo  como  técnica  para  eliminar  la  clase  de  comportamiento  para  la  cual  es  utilizado,  es completamente ineficaz.  Resultado de las investigaciones realizadas por Sears, Maccoby & Levin: Patrones de la Crianza de los Niños.

Mo Queralt

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