RECURSOS PARA JUGAR CON LAS EMOCIONES

RECURSOS PARA JUGAR CON LAS EMOCIONES

Cualquier momento del día es perfecto para hablar de las emociones o trabajar en ellas. Las vivimos continuamente, especialmente los niños que están conociéndolas y aprendiendo a gestionarlas.

Cuando no quieren espinacas para comer, cuando se emocionan por que hacen sus dibujos favoritos, cuando ven aquella araña que tanto les asusta, cuando no consiguen aquel juguete que están pidiendo…

Todas ellas grandes oportunidades para enseñar a exteriorizar, naturalizar y normalizar esos sentimientos que muchas veces nos incomodan.

Si trabajamos las emociones mediante el juego, los adultos nos sentiremos más cómodos, pero antes debemos entender su función, para hacerles entender a los niños que todas las emociones son necesarias y beneficiosas.

No existen las emociones negativas o positivas, pero si las emociones:

Agradables: Aquellas que nos hacen sentir bien mientras las sentimos, como la alegría, la sorpresa, la calma… 

Desagradables: Aquellas que nos hacen sentir incómodos mientras las sentimos, como el miedo, la tristeza, la rabia (enfado, ira), el asco…

Ambas nos ayudan a crecer y a desarrollarnos, ambas igual de necesarias. El problema viene cuando reprimimos y no permitimos que se exterioricen las emociones desagradables porque no nos gusta cómo nos hacen sentir y mucho menos el hecho de verlas en otros, especialmente en los niños.

Ponerle nombre a todo lo que sienten les ayuda a conocer, aceptar y autocontrolar sus emociones, además de aceptar las de los demás, que nos lleva a aprender empatía, básica para convivir con el resto de personas.

Los niños tienen que pasar por todas las emociones posibles, siempre acompañados, siempre entendidos, siempre aceptados. Es la única forma de que de adultos puedan hacer lo mismo con sus parejas o sus hijos y lo más importante, con ellos mismos.

Valorando emociones. ¿Qué valor tienen para ti las emociones?

¿Te gusta que te abracen cuándo lloras?

¿Te agrada que te escuchen cuándo explicas un problema acaloradamente?

¿Te hace sentir bien un “estoy aquí” cuándo te sientes triste o desbordad@?

Entonces. ¿Qué te hace pensar que un niño debe tratarse diferente? En todo caso, con mucha más paciencia y ternura que están aprendiendo ¿no?

Piensa qué emoción es para ti más importante poder expresar.

Tic tac tic tac tic tac

Voy a atreverme a decir que el enfado o la tristeza. Ya que son emociones que, cuando se quedan dentro, nos hacen daño, pero cuando podemos exteriorizarlas (sin hacerlo sobre nadie) nos alivia y nos permite pensar con más claridad.

Entonces, ¿Por qué nos cuesta tanto aceptarla y tenemos tan poca paciencia con los niños?

Los niños no nacen sabiendo controlar sus emociones, pero si nacen sabiendo expresarlas y lo hacen desde el instinto, el corazón, con pureza. Lo que sienten es cierto, ni está manipulando ni está haciendo teatro.

Desde lo más profundo se enfada un niño o siente alegría. Todo él desprende emoción. Por eso más razón para dejar y permitir que lo puedan expresar.

Fijaros en eso: probamos un montón de trucos para que nuestros hijos no se enfaden, no lloren, no se pongan tristes, por ejemplo cuando queremos dormirlos (mover la cuna, paseos en carrito, en la sillita del coche, encender un secador…) y no nos damos cuenta que la mejor herramienta el mejor recurso, somos nosotros mismos.

Solamente estando a su lado, extendiendo la mano o los brazos para cuando acaben de sentir, cuando acaben de exteriorizar, para cuando necesiten sentirse seguros, confiados y aceptados, ya estamos gestionando esa emoción con respeto y entendimiento.

Ya estamos enseñando y ellos aprendiendo.

Recursos para gestionar las emociones mediante el juego

Ahora si, ya sabemos lo importante que es poder SENTIR, sea agradable o desagradable, y podemos trabajar la gestión de las emociones. Te voy a enseñar los recursos que utilizo continuamente y me encanta comprobar cómo mi hija (que ahora tiene 6 años), desde los 3 años se acerca a mi cuando me ve enfadada o llorando y me dice “tranquila mamá, es normal enfadarse/llorar”.

Eso me muestra que lo voy haciendo bien 😉

  1. Papelitos de emociones

Este recurso lo vimos por la red de una mamá que utilizaba esta actividad y me encantó! Los hicimos con Llum y como podéis ver ella dibujo lo que definió como la emoción del miedo.

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  1. El dado de las emociones

Como podéis ver en las fotos ¡lleva un buen trote el dado! Con este dado podemos hacer juegos de rol, imitar las emociones para comprobar que sabe como son, como te hacen sentir, identificarlas y ponerles nombre.

Cuando se enfada, por ejemplo, y ya se le haya pasado podemos coger el dado y preguntar como se siente, que muestre la cara del dado que defina su emoción.

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  1. Los botes de las emociones

Seguro los conoces! Cada bote para cada emoción. Si sabe escribir, apunta como se siente y al bote. Sino, puede hacer un dibujo o elegir un color que defina su emoción. El caso es ver cualquier emoción como algo normal.

Ahora estamos con el de la felicidad o alegría. Escribimos en papelitos todo lo que nos hace feliz y cada años lo abrimos y los leemos todos.

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  1. El cofre del tesoro

Todas las emociones son un tesoro, ya que nos permiten aliviar nuestro cuerpo y nuestra alma. Así que todas ellas están en este cofre y jugamos con Llum a clasificarlas.

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  1. Las caras de las emociones

Pues ya ves que sencillo. Al estar plastificado pueden pintar con rotulador de pizarra blanca y borrar al momento. Le preguntamos ¿Cómo te sientes? Y que pinte la cara de la emoción

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Más recursos para gestionar las emociones que encontré:

https://es.pinterest.com/pin/488218415833241943/

¡Aquí tienes trabajo para días! Y sobre todo, intenta implicar a los niños en la creación de los recursos para que se sientan parte del proceso y les guste jugar con ello.

¡Cuéntame como te va funcionando!

Mo Queralt

SER BEBÉ ES TAN FÁCIL… ¡COMPLIQUEMOS UN POCO SU VIDA!

SER BEBÉ ES TAN FÁCIL… ¡COMPLIQUEMOS UN POCO SU VIDA!

Una de las frases que más oigo últimamente es ésta, que ser bebé es fácil, muy fácil. Me dicen que los bebés llevan una buena vida , incluso de lujo: duermen lo que quieren, les bañamos y limpiamos, alimentamos, se lo hacemos todo, no trabajan ni tienen que madrugar, no tienen preocupaciones…

Sobre todo me dicen que no tienen preocupaciones. ¿Alguien ha intentado alguna vez pedir algo sin poder hablar ni gesticular? ¡Ser bebé es lo más difícil del mundo! Y no solo eso, sino que además, se lo complicamos aún más cada día y sobreviven a ello! ¿No te lo crees? Te lo cuento ahora mismo 😉

Una de las situaciones más frustrantes que nos encontramos como padres es no entender a nuestros bebés cuando lloran, cuando intentan comunicarse. No sabemos si tienen frío o calor, si tienen hambre, si tienen sueño, si debemos cambiar su pañal, si necesitan afecto y contacto, si les duele algo…Especialmente al principio de su vida, los primeros meses pueden ser angustiosos para cualquier padre.

¿Y cómo podemos saber qué y cuándo lo necesita para ser feliz? Pues ESCUCHANDO, OBSERVANDO y ATENDIENDO al bebé. Qué fácil suena ¿verdad?

Peeeero la realidad que nos venden es otra. El bebé nace, normalmente rodeado de intervenciones (no me meto en si necesarias o no), foco de luz, desconocidos, mamá no siempre está cerca y hace pocos años, para rematar, una buena palmada en el culo y bocabajo, revisiones, pinchazos, pruebas médicas varias en sus primeras horas de vida.

Después llega a casa con un vínculo (dudoso) con su madre y resulta que no puede mamar bien porque nadie le ha enseñado a la mamá ni le ha explicado que puede haber dificultades, solucionables al 99%, pero al fin y al cabo dificultades que le hacen desistir muchas veces de dar el pecho y el niño se queda sin uno de sus tesoros más preciados de su corta vida, ya que la mayoría de profesionales con los que se topa esa familia tiene idea nula sobre lactancia.

Vamos, que no puede hacer nada por sí mismo.

Meses después empieza a gatear, merodear y tocas cosas que “no debe”, prohibiciones y límites inútiles en muchos casos “porque lo digo yo”. Pero seguirá en sus trece y si se cae veinte veces se levantará veintiuna.

Poco después tiene que madrugar para ir a la guardería porque su madre no ha podido o no ha querido tenerlo en casa, para pasar tiempo con 25 desconocidos en un entorno desconocido con un adulto desconocido –más estrés para el niño- y tendrá que aprender a adaptarse a la fuerza.

Pocos meses después tenemos los terribles dos años…

Los injustos dos años diría yo y cambios en el niño en su carácter y personalidad. Se va formando y creando el futuro adulto. Pero lo hace recibiendo críticas continuas “no hagas eso” “no te muevas” “no corras” “cómetelo todo” “al rincón de pensar” “te castigo” “te voy a dar un bofetón” “haz los deberes”, etc. etc. etc. Y así hasta la adolescencia, que tendría que ser una de las etapas más acompañadas e importantes para los no tan niños. Pero no, son rebeldes, contestones, desobedientes, inconformistas..y unas cuantas etiquetas más que no definen precisamente al niño como algo “bueno”.

ENTONCES ¿QUÉ SE PREGUNTA EL BEBÉ?

Pues cientos de cosas que le harán situarse en la vida y en la familia:

– ¿Qué pasa cuando pellizco o pego?

– ¿Cómo reaccionan mis padres cuando hago esto o lo otro?

– ¿Qué se espera de mi?

– ¿Cómo obtengo atención? Y prefieren obtener mala atención (gritos, castigos, etc.) que no obtener nada. La indiferencia e ignorancia para el niño es el acto más grande de desamor por parte de sus padres.  

– ¿Cómo puedo hacerme ver? Ya que necesita demostrar su existencia, para su supervivencia, para encontrar y conseguir contacto, comida, relaciones, conexiones, vínculos…

Y un sinfín de dudas que la naturaleza pone a su disposición y que los adultos no sabemos resolver porque vemos al niño como una amenaza, un manipulador que te toma la medida o te la cuela a la más mínima. ¡Sin piedad con él! ¡Que de mayor será un delincuente si nos dejamos llevar por el niño!

Vamos a intentar cambiar esto, vamos a conocer un poco más qué pasa por la cabecita de ese bebé o niño para que entendamos sus conductas:

El niño está en constante evolución y aprendizaje a una velocidad imposible de seguir por el adulto. El niño necesita saber qué lugar ocupa en el mundo y sobrevivir a él. ¿Y cómo puede el niño saber eso? Pues lo vemos en todas y cada una de las conductas y comportamientos diarios (que en la gran mayoría de los casos son normales y requetenormales), sobre todo las que de peor humor nos ponen o más nos irritan! Pongamos algunos ejemplos:

Llorar cuando les pasa algo o necesitan algo

Como no pueden hablar y no saben hacer gestos, nos encontramos con un ser incapaz de decir exactamente lo que piensa, de este modo la frustración por no hacerse entender empeora la situación. Si lo juntamos con un adulto que también se frustra cuando ve a su hijo frustrado, tenemos la escena servida. Y lo sumamos a que muchos lloros son ignorados por creer que son una treta de manipulación.

Tirar las cosas al suelo o la comida desde la trona

Molesto, si. Necesario, también. Sus primeras clases de física están en el aire y la experimentación de “qué pasará si tiro este móvil tan caro en el cubo de fregar” es vital para su desarrollo neurológico cerebral. Vigilemos pero permitamos, todo lo que hace un bebé conlleva un aprendizaje. Todo.

Gritar “porque si”

Emociones que aún no sabe gestionar, continuas situaciones de estrés – mamá se va, guardería, comida que no gusta, dormir solo…- y experimentar con su aparato fonador sus ritmos, notas, en definitiva conocer su voz y aprender autoconocimiento (¿ese que grita soy yo?).

Arañar, pegar, pellizcar, morder…al adulto o a otros niños

Cuando la frustración surge sin control, ya que, como he dicho antes, aún no sabe gestionar las emociones, pueden desencadenar la exteriorización de la emoción dirigida inconscientemente hacia cualquier persona presente. Créeme si te digo que no saben hacerlo mejor. Y tengamos en cuenta la cita de Laura Gutman en estos casos: Quiéreme cuando menos lo merezca porque será cuando más lo necesite.

Dormir poco o despertarse mucho durante la noche

El sueño de los niños no se acerca ni de casualidad al de los adultos, por mucho que algunos “profesionales” se empeñen en decirlo sin demostrarlo. El ritmo del bebé o niño hasta los tres años es muy distinto, tiene despertares a menudo para procurarse alimento (ya que su estómago es pequeño y la comida se digiere en poco tiempo. La leche materna en menos de una hora) y asegurarse de que el adulto a su cuidado (especialmente la madre que lo parió) está cerca para no morir de frío o inanición.

¿Y cómo se arregla esto? Pues esperando a que crezcan, no hay más. Los bebés y niños nos necesitan para dormir la mayoría de veces. ¿Qué haces tú cuando te vas a dormir? ¿Te tumbas y ya está? O te rascas, te colocas, te bajas o subes el pijama….de todo esto ¿Qué puede hacer un bebé solo? Nada. Por eso nos necesita para dormir.

Crisis de crecimiento o de lactancia

El bebé vive cambios significativos mientras crece, puede padecer crisis de lactancia que le hacen pedir más, enfadarse más, frustrarse más, comer menos, dormir “peor”, estallar en llantos sin “razón” aparente, estar más susceptibles por una pupita de “nada”…

Demanda de apego o crisis de separación de la madre (o de quién más tiempo pase con él)

El niño, que debería poder independizarse a su ritmo y en su momento, lo hace a lo bruto. La dependencia y el apego sanos y seguros provocan una independencia sana y segura. Pero esto pocas veces podemos llevarlo a cabo por las situaciones familiares de cada uno.

¿Y cómo saber que tiene la necesidad de apego cubierta? Podemos deducir o aprender a saber cuando esta saciado, limpio o si ha dormido lo suficiente. Pero nunca podremos saber cuándo ha tenido suficiente contacto.

Vamos a dejar de culpar a los niños por ser como son, ya que los conflictos internos no residen en el niño, si no en la dinámica de las relaciones que tenga, sobretodo familiares y en la forma en que se estructuran los vínculos. Está en nuestras manos educar y criar desde el respeto más profundo. Es la única forma de crear niños capaces de respetar y amar al prójimo.

Por último voy a proponer un ejercicio de empatía muy interesante para los papás. Uno de los dos, debe tumbarse en el suelo o en el sofá y debe intentar explicarle a su pareja, con la condición de que solo puede hacerlo llorando (ni con mímica ni hablando ni nada), que tiene hambre, sed, dolor, sueño, contacto o lo que quiera. La pareja debe adivinar qué necesita la persona que está tumbada.

Y después me contáis la experiencia, me interesará muchísimo 😉

Mo Queralt

 

 

NO ES LO MISMO

NO ES LO MISMO

Hace algunos años atrás, la sociedad decidió que los bebés y niños no debían estar tanto ni tan cerca de su madre. ¿Por qué razón? sigue siendo un misterio….. pero el caso es que ha cambiado nuestras vidas y nuestras percepciones emocionales. Nos hemos separado paulatinamente de nuestros hijos y ni siquiera nos hemos dado cuenta. Pero podemos verlo a diario en nuestro comportamiento, la paciencia que ya no tenemos, las acciones y demandas de nuestros hijos hacia nosotros, etc. En este vídeo quiero resumir este gran cambio que te invito a reflexionar.

MI ENTREVISTA EN LA RADIO SOBRE CRIANZA RESPETUOSA

MI ENTREVISTA EN LA RADIO SOBRE CRIANZA RESPETUOSA

Cuando me propusieron hablar en la radio sobre mi trabajo y la crianza respetuosa, me entusiasmé! Cada vez se habla más sobre crianza respetuosa y me parece un tanto curioso, cuando ha sido la forma de crianza durante millones de años…pero con el paso del tiempola exigencia de la sociedad sobre como actuar como padres, la cantidad de horas que trabajamos, etc. ha hecho de la crianza respetuosa una «nueva» forma de tratar a nuestr@s hij@s. Oír mi voz fue muy interesante y ahora podéis hacerlo vosotros. No dejéis de comentar vuestra postura al respecto.

Escucha aquí la entrevista!

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