¿QUÉ HAS HECHO EN TODO EL DÍA?

¿QUÉ HAS HECHO EN TODO EL DÍA?

Hoy tengo el honor de contar con una invitada muy especial. Nos va a contar la situación actual que vivimos las madres (o los padres) que nos quedamos en casa cuidando y criando a nuestros hijos, uno de los trabajos más importantes pero también el menos reconocido. ¡Os dejo con Sara!

¿Qué has hecho en todo el día?, ¿cómo tienes así la casa?, ¿hoy no has hecho nada de comer?…

Preguntas así o similares son las que hemos escuchado más de una desde que nos hemos convertido en madres, proveniente de nuestros padres, nuestra pareja o cualquier otro familiar.

La falta de empatía es tremebunda cuando a la llegada de un bebé se refiere. Los cuidados que necesitan nuestros peques son ilimitables, lo sabemos, pero ¿y los cuidados que necesitamos las madres en el post parto?

No hay que poner un límite de tiempo a la recuperación física y anímica que necesitamos después del parto porque el revuelo de hormonas para cada persona es distinta y no debemos generalizar.

Lo que sí esta claro, es que nosotras también necesitamos que nos cuiden al quedar en baja forma e invertir la energía que nos queda cien por cien en el preciado tesoro que hemos traído al mundo.

Lo que no pueden pretender es inculcarnos que debemos y podemos abarcar todas las responsabilidades habidas y por haber. Incluso nos dan tips de cómo organizarte para llegar a todo. Pero parémonos.

¿Realmente el qué dirán y el entorno son más importantes que la atención de nuestros bebés y nosotras mismas?

Hay amigos, parientes, parejas o profesionales de limpieza que pueden abarcar el resto de competencias que requiere un hogar, el problema es que seguimos arrastrando las malas costumbres de las pasadas generaciones y, por supuesto, el machismo sigue a la orden del día.

Nosotras somos las primeras que podemos cambiar este paradigma, como muchas antes que nosotras. Centrémonos en lo que verdaderamente importa, que somos nosotras y nuestros hijos, nuestro núcleo familiar afectivo, y desechemos el resto de obligaciones pensando que no es nuestra competencia, sino la de todas las personas que convivan en ese hogar.

Hincar el codo es responsabilidad de todos, sin excepciones, y por eso es tan importante saber con quién compartes tu día a día y si es afín a tu filosofía de vida en valores morales, de igualdad y de crianza antes de aumentar la familia.

En el programa Salvados de la Sexta, Jordi Évole entrevistó a un papá español que vivía en Finlandia, y lo que le dijo se hizo viral al ser tan esclarecedor:

“El que realmente está agotado no es el que trabaja fuera de casa,

sino el que se queda cuidando de los peques”

Pero por mucho que yo os diga, sois vosotras las que os debéis quitar la venda de los ojos, sanar los condicionamientos negativos y serviciales que os ha inculcado la familia o la sociedad desde vuestra niñez, y recordar que el cambio empieza por una misma.

Reclamemos nuestros derechos, defendamos nuestra dignidad, y que no nos hagan creer lo contrario en ningún aspecto, ni el laboral, ni el maternal, ni el social.

Dicho esto, cuando nos vuelvan a preguntar: ¿Qué has hecho en todo el día? Replanteemos si vale la pena discutir y soltar la charla desde una posición defensiva, o simplemente hacerles un corte respondiendo algo como… ¿No me ves? ¡Pero si estoy en un spa!

Sara Ribot / Sarah Blump
Escritora de crianza / Novelista / Vblogger / Comunicadora.
Asesora de lactancia / Asesora de BLW / Asesora de Educación Viva.
Autora Otro Mundo es Posible mediante la crianza con apego / La Maternidad al Descubierto / El Libro de los Protectores

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Sara Ribot 
Sarah Blump

Otro Mundo Es Posible mediante la crianza con apego

Asesora de lactancia / Asesora de Blw / Asesora de educación viva / Libros crianza / Novela fantástica

 

ENSEÑANDO CON EL PREMIO-CASTIGO

ENSEÑANDO CON EL PREMIO-CASTIGO

Desde hace algún tiempo, en casi todo el mundo, educamos a los niños pensando que necesitan ser adoctrinados mediante castigos si se “portan mal” y premios si se “portan bien”, pero desconocemos las consecuencias de esta forma de enseñar a los niños lo que se espera de ellos, ya que no relacionamos el comportamiento disruptivo con los premios y castigos.

Cuando un niño tiene un “mal comportamiento” tenemos la creencia errónea de que otro “mal comportamiento” le enseña. Por ejemplo:

-Tu hijo pega a otro niño y le enseñas que no se pega, pegándole a él.

-Tu hijo te da un manotazo en un momento de “rabieta” y tu le das otro más fuerte diciendo “¡no se pega!”.

Incoherente no, lo siguiente…

¿QUÉ ES EL PREMIO-CASTIGO?

Son las técnicas que utilizan los adultos para conseguir que los niños realicen las conductas que ellos creen convenientes. Skinner ya nos enseñó la técnica del palo y la zanahoria, que resume perfectamente lo que hacemos con los niños con la excusa de que “siempre se ha hecho así y nuestros padres también así nos educaban”

Y curiosamente, como nos sabe mal castigarlos, en lugar de dejar de hacerlo y pensar en formas más sanas para toda la familia, inventamos el hecho de dar un premio para compensarlo.

Pero no lo compensa en absoluto, solo sumamos otra estrategia que nos pasará factura en poco tiempo: tu hijo se portará “bien” para ser premiado.

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“En la vida no hay premios ni castigos, sino consecuencias”

Robert Green Ingersoll

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¿QUÉ ESTRATEGIAS Y MÉTODOS SE UTILIZAN ACTUALMENTE?

Hay varias formas de aplicar correcciones o castigar a los niños, siempre con el objetivo de hacerle entender al niño lo que está bien o mal. El problema es que los niños no tienen el mismo concepto del bien y el mal, eso es más propio de los adultos y de la educación y crianza que hayan recibido o de las experiencias vividas durante su trayectoria vital.

Los más utilizados, por ejemplo, son:

1. Silla de pensar, time out, rincón de pensar…

Esta estrategia solo la considero válida si hay una silla para el adulto al lado y se utiliza ese rincón como zona neutra y para resolver los conflictos de una forma realmente educativa.

Si el niño debe permanecer en soledad como castigo y para reflexionar (¿Qué puñetas pensamos que reflexiona un niño de 3 años solo sentado en una silla?) conseguimos que no desee estar solo, que sienta que sus padres no le entienden y sobretodo a realizar dicha acción por la que sido castigado, a escondidas.

Os dejo con un texto de Louma Sader de Amor Maternal en su artículo “¿Qué aprenden los niños cuando los mandamos al rincón o silla de pensar? http://www.amormaternal.com/2012/01/silla-de-pensar-no.html

“Digamos que una niña patea a su hermana, que le da muy duro y la hace llorar, y le decimos “necesitas irte al rincón de pensar. Necesitas ir a tu habitación a pensar acerca de lo que acabas de hacer”.

Observemos entonces qué puede estar pensando esa niña cuando está sentada en su habitación [durante su time-out], ¿qué pasa por su cabeza? ¿Estará pensando: “¡Ah! Ahora comprendo que hacerle daño a la gente está mal”?

Es literal e irrisoriamente improbable, ¿por qué entonces se nos ocurre hacerlo? ¿qué pasa por su cabeza?

“Odio a mi hermana”, “mis padres son horribles”, “no sólo odio a mi hermana, sino que fíjense cómo voy a volver a darle cuando mamá no esté mirando”, ¿algo más? Nada de lo que está pasando por su mente puede ser de ayuda alguna porque el castigo no enfoca la atención del niño en lo que pueda haber hecho, por qué estuvo mal hacerlo, qué otra cosa hubiera sido mejor hacer, les enfoca básicamente en procurar evitar un futuro castigo.

[y les decimos]: “¡Hey! Que no te vuelva a pillar haciendo eso otra vez”, y ella piensa “vale, pues a la próxima no me pillarás”

2. Premiar por “buen comportamiento” o restringir por el “mal comportamiento” (te quedas sin…)

Portarse bien o mal es muy relativo, dependerá más de cómo sean los padres que de cómo sea el niño. Para un padre o madre puede ser mal comportamiento comerse los mocos, pero para otro padre o madre puede ser un comportamiento normal (que lo es).

Por eso premiar o restringir por un comportamiento solo crea confusión en el niño que será un adulto injusto con muchos prejuicios a la hora de tratar a los demás, especialmente a sus propios hijos y a sus iguales.

3. Castigo físico

¿No creéis qué es injusto que el castigo corporal sea humillante para las mujeres, que no se permita ni en la cárcel para los internos y asesinos ni para los delincuentes juveniles pero lo vemos como legal y aceptable en los seres más inocentes de cualquier crimen?

“Vamos a poner esto con claridad: Golpear a otra persona es abuso.

Golpear a un niño es abuso y como tal, es un acto cobarde y despreciable.

La gente decente no golpea a los niños. Punto y final de la historia”

Norm Lee

Poca cosa más que decir. No se pega a nadie y mucho menos para educar o enseñar cualquier cosa, precisamente el castigo físico dificulta el aprendizaje.

En este enlace te hablo de Los 5 argumentos indiscutibles para quien defiende los castigos y azotes 

¿QUÉ SE CONSIGUE CON EL PREMIO CASTIGO?

Norm Lee, en su libro Ser padres sin castigar y con más de 40 años de investigación científica sobre el castigo nos dice:

La primera objeción al castigo es que no funciona. Que no sirve a nuestro propósito de “reformar” al niño, pues aunque el comportamiento externo pudiera cambiar temporalmente para evitar el castigo, la humillación es internalizada, solo para resurgir más tarde. El castigo empeora las cosas sin excepción, sin importar que sea o no aparente inmediatamente”

Pues eso. Que se consigue que los niños sean peores personas de adultos, más agresivos, más hostiles, más inseguros…Nada que queramos realmente para nuestros hijos, ¿no?

Para los que estaréis pensando en “a mí me pegaron y no salí tan mal” os comento que reconocer el maltrato es síntoma de trauma infantil. Defender el castigo físico es la secuela que queda por haber sido maltratado.

¿POR QUÉ EL CASTIGO Y EL PREMIO NO FUNCIONAN?

El castigo está disfrazado de funcionalidad, es decir, parece que funcione pero no es así. Nos ofrece una apariencia de control pero al niño solo lo vuelve mentiroso (para evitar ser castigado), a la hostilidad (si mis padres me pegan, así es como se arreglan los problemas), al acoso a otros niños y a la hipocresía.

El premio solo enseña a realizar la acción para obtener una recompensa, pero el niño no entiende el valor de esa acción.

Por ejemplo, el niño corretea por casa gritando y le dices que si se está quieto le das un premio. El niño parará para recibir el premio, pero no entenderá el porqué debe parar de correr o no gritar, no conocerá el valor que tiene para tu descanso o el suyo.

Ashly Montagu si que tiene un uso para el castigo:

“Cualquier forma de castigo corporal o golpe es un ataque violento hacia la integridad de otro ser humano. El efecto permanece con la víctima para siempre y se convierte en una parte imperdonable de su personalidad, en una frustración masiva que se convierte en hostilidad que buscará expresarse más adelante en la vida a través de actos violentos en contra de otras personas”

ALTERNATIVAS SALUDABLES Y EFECTIVAS A CORTO, MEDIO Y LARGO PLAZO

Hay infinidad de alternativas que sí funcionan para gestionar los conflictos con nuestros hijos y hacerles ver y entender que hay conductas que deben cambiarse, como las reuniones familiares.

Reunirse en familia para decidir qué hacer y cómo hacerlo, para hablar de las conductas y comportamientos que no nos gustan o nos incomodan.

Por ejemplo: nuestro hijo ha rayado todo el comedor con un lápiz de color. En un primer momento parece un mal comportamiento, pero si observamos y hablamos con nuestro hijo y nos explica las razones tal vez descubramos que su necesidad de creatividad e imaginación se les queda pequeña en un papel.

Se puede negociar en las reuniones el porqué ha sucedido eso y buscar alternativas junto a los niños, como empapelar parte de su habitación, limpiar el comedor de las pintadas juntos…

En definitiva, si queremos tener niños empáticos, respetuosos y asertivos solo hay una forma de enseñarles: siendo empáticos, respetuosos y asertivos con ellos. Esa es la fórmula mágica 😉

Mo Queralt

 

 

 

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