COMO SER UNA FAMILIA INCLUSIVA

Publicado en Jul 13, 2015 | 0 comentarios

COMO SER UNA FAMILIA INCLUSIVA


¿Creéis que un niño de 4 años es capaz de poner la mesa o de tender la ropa de la lavadora?

¿Es capaz un niño de 3 años de elegir la ropa que desea ponerse, comer decentemente o fregar su plato?

¿Es capaz un niño de 8 años de poner en marcha una lavadora con su propia ropa?

¿Es capaz un niño de 5 años de fregar el w.c. o pasarle la escobilla a la taza?

¿Es capaz un niño de 6 años de elegir a donde ir de vacaciones con la familia?

 

Si, son capaces y agradecen formar parte de la familia en este aspecto

¿Y cómo podemos hacer posible todo eso? ¿Cómo integrar e incluir al niño en la familia? ¿Cómo descubrir si es capaz o no de realizar tareas cotidianas familiares?

Pues dándole la oportunidad de hacerlo!

La mayoría de niños disfruta enormemente haciéndose cargo de parte del hogar. Les hace sentir que forman parte de algo, que se les tiene en cuenta, que son responsables de sus acciones y les enseña a respetar y proteger a su familia.

La idea no es que te ”ayuden” en las tareas, ya que formáis parte de un grupo social y no tiene que ayudarte ni colaborar en casa, simplemente lleváis un hogar entre todos los que vivís bajo el mismo techo. Sois una familia.

Sabremos si están preparados y si tienen la edad adecuada simplemente preguntándoles

Cuando realicemos alguna actividad del hogar, proponemos hacerla, les invitamos a participar, poniéndoles en situación, etc. Y si acceden y lo hacen, se les enseña y si no, es que aún no están preparados y podemos probar otro día o en otro momento.

A la hora de comer, por ejemplo, mi compañero no me “ayuda” a poner la mesa, porque esa no es tarea mía, es de todos, pues con mi hija igual. Al mediodía toca poner la mesa. Si no, no podemos comer.

Y ya desde los 3 años (o antes!) se le puede ofrecer al niño llevar los cubiertos a la mesa, otro día los platos, otro día las servilletas…

Puede poner la mesa para tres porque tu compañer@ cocina y tu friegas los platos después (y viceversa).

Y poco a poco se va integrando la necesidad de colaboración expresándole al niño que él es necesario para que la familia funcione, que forma parte de su engranaje, que es una parte esencial al igual que los demás miembros de la familia.

Podemos proponerle doblar su ropita después de recogérsela del tendedero, puede tener incluso su propio tendedero! Puede llevar la ropita a su armario, que tendrá a su alcance para que pueda elegir lo que quiere ponerse cuando se viste.

Podemos invitar al niño a participar: “voy a poner una lavadora ¿quieres aprender a hacerlo?” Si no quiere no pasa nada, pero el día que me diga que si y aprenda su funcionamiento a partir de entonces le preguntaré si quiere poner sus lavadoras con su ropa.

Evidentemente es un proceso que se debe guiar y acompañar con cariño, jugando, cantando, y sobre todas las cosas: desde el ejemplo.

Sin corregir, ni castigar, ni amenazar, ni exigir.

No se trata de imponer, ya que transformaríamos una actividad divertida en un castigo y de este modo el niño se negará a colaborar, ya que formar parte de la familia no debe suponer un sobre esfuerzo o un engorro para el niño.

Los niños necesitan ocuparse de ellos mismos muy temprano. Les da seguridad, confianza y empoderamiento.

Pero dependerá del ritmo de aprendizaje e interés de cada niño en cada tarea y guiaremos a nuestros hijos desde el entendimiento hacia la autonomía y la independencia paso a paso.

Debemos tener en cuenta que el trabajo que realicen seguramente se tendrá que volver a hacer o a repasar, sobretodo cuando son más pequeños, aunque ¿lo íbamos a hacer nosotros de todos modos, no?

Pero lo mejor de todo es que lo habrán hecho ellos, será un logro, un éxito personal y aprenderán la gran importancia de su papel en la familia. 

Mónica Queralt

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