DE LA DEPENDENCIA A LA INDEPENDENCIA, ¿CUÁNDO OCURRE?

Publicado en Nov 22, 2016 | 0 comentarios

DE LA DEPENDENCIA A LA INDEPENDENCIA, ¿CUÁNDO OCURRE?

Y aquí despertamos un gran tema: la independencia de los niños.

¿Por qué preocupa tanto? ¿Cuándo llega? ¿Qué tipo de independencia o dependencia es sana y cuál no? Y sobre todo, ¿Qué debéis hacer los padres?

Pues voy a ahorrarte mucho trabajo: no debéis hacer casi nada. De verdad que no! Y os cuento porqué…

Tenemos que entender ante todo que para que se dé una independencia sana, primero debe haber una buena dependencia. Esto significa que no se debe forzar la separación o independencia del bebé o niño en todo lo posible.

Pongamos un ejemplo: típica imagen de un niño de un añito agarrado a la pierna de su madre en el parque.

¿Cuál es el lugar más seguro del mundo entero para un niño? Su madre.

Cerca de ella, él se siente seguro y esa seguridad es vital para pasar a la independencia. Cuanto más seguro se sienta, mejor, ya que, esa confianza lo predisponen para dar su primer paso lejos de su madre. Y ya no parará jamás a no ser que lo impidamos.

¿Por qué preocupa tanto la dependencia de los niños?

Nos da miedo que se aleje demasiado pero también que no se aleje ya. Queremos que sea independiente, que juegue solo, que no llore cuando lo dejamos en la guardería, pero si quiere comer solo,  subirse a una silla, etc. ya no gusta tanto.

Inconscientemente frenamos la independencia de los niños continuamente por miedo. Pero por otro lado nos asusta que con 2 añitos todavía no pueda quedarse solo un minuto.

En resumen: nos preocupa porque no entendemos los procesos naturales de la independencia infantil.

¿Cuándo llega, cuándo ocurre?

Pues como con el hecho de caminar, comer, destetarse, saltar, la salida de los dientes…depende de cada niño, sus ritmos, su carácter, su personalidad, su entorno, su educación, su familia…todo.

Pero es cierto que, si todo va bien, suele ocurrir de 1-3 años. Y si se permite y no se fuerza, el niño se separa paulatinamente y de una forma sana de sus padres. 

 

¿Cómo provocamos una dependencia e independencia sana?

Van de la mano. Permitiendo la dependencia primero. Dejando que el niño pase a nuestro lado el tiempo que necesite y no interfiriendo cuando veamos al niño dando pasos hacia la independencia. Lo acompañamos pero no impedimos que lleve a cabo las acciones que quiera.

Precisamente una independencia forzada crea niños y futuros adultos  inseguros, incapaces de tomar decisiones, elegir caminos, hacer cambios en sus vidas, emprender algún proyecto…siempre estarán pendientes de lo que opinen los demás para tomar una decisión ya que ellos no se sentirán seguros de hacerlo.

También es importante la aceptación de las emociones, que van íntimamente relacionadas con la autonomía. Sobretodo no negar las emociones desagradables como la ira, la tristeza, el miedo… (o intentar que se terminen antes entreteniéndole o dándole cosas), ya que, aceptarlas es un paso más hacia el autoconocimiento y por defecto hacia la independencia.

¿Cómo provocamos una dependencia e independencia INsana?

Pues haciendo exactamente lo contrario. Ir a la guardería forzado y no poder quedarse con el bebé el tiempo que necesite, no dejarle comer solo con sus cubiertos (es que lo pone todo perdido! Pues nos aguantamos, eso es independencia!), no dejar que camine lejos de mama en la calle (en un entorno seguro),  no dejar que escale la pared o la silla, forzarle a dormir solo, etc. O castigar una emoción desagradable, censurarla, corregirla, evitarla…

A veces no podemos evitar este tipo de situaciones –como tener que llevarlo a la guardería- por eso, debemos compensar en casa mediante el juego, por ejemplo. Y permitiendo que el niño explore, toque, etc. contigo a su lado acompañando todo el proceso.

En definitiva, pasa como con cualquier ritmo natural del niño. Si dejamos que se desarrolle, acompañando con cariño, comprensión, paciencia, ternura, entendimiento y calma, pasará solo, sin hacer nada, ocurrirá de la forma más inesperada y no volverás a verlo igual.

Habrá evolucionado, habrá crecido un poquito más. Disfruta esos cambios, no los veas como algo engorroso, todos ellos llevan al niño a ser lo que han venido a ser. Solo observa…

Mo Queralt

Deja un comentario