LAS 5 CLAVES QUE DEBEMOS SABER PARA CRIAR EN ARMONÍA

Publicado en Abr 19, 2018 | 2 comentarios

LAS 5 CLAVES QUE DEBEMOS SABER PARA CRIAR EN ARMONÍA

¿Creéis qué es posible que en una sociedad a contra reloj, haya lugar para la felicidad familiar? Por supuesto que si y justamente hay 5 puntos que considero muy importantes a tener en cuenta si se quiere convivir felizmente en familia, existen muchos más, evidentemente, pero estos cinco son imprescindibles si queremos llegar a respirar tranquilamente y poder relacionarnos de una forma sana en el entorno familiar. Para empezar saber que:

“La felicidad no es la ausencia de problemas,

sino la habilidad de salir adelante con ellos”

  1. La fórmula de la felicidad

Pues no existe ninguna fórmula universal, ¡por suerte! Aunque nos quieran vender que hay una forma de tratar los problemas que nos sirva a todos por igual. Pero si que creo que existe una fórmula de la felicidad para cada familia; para algunos es tener tiempo y poder descansar, para otros disfrutar de los niños, para otras familias poder dejar a sus hijos con los abuelos y hacer alguna escapadita, para otros no tener que madrugar cada día, para otros no discutir…

Cada familia debe crear su propia fórmula y sobretodo tener cuidado con utilizar las fórmulas de los demás, ya que no tienen porqué funcionarnos a nosotros ¡o incluso nos complicarían las cosas!

 

  1. Lo que NO es cierto sobre la crianza

– Criar es fácil si sabes cómo.

Y un huevo. Eso es una mentira tan grande como una catedral. Ni con la más avanzada tecnología, ni con el mejor libro de instrucciones, la crianza es más fácil. Es más, todo eso puede complicarla. Y también es verdad que nos la complicamos mucho –bueno, la sociedad nos la complica, con sus consejos, normas y su forma de definir a los niños como tiranos o manipuladores- .

Criar es un poco más fácil si te relajas, si disfrutas, aprendes, aceptas y reconoces que los niños son niños que crecen, evolucionan y que te necesitan para desarrollarse.

– La misma situación es para todos igual.

Para nada. Un niño puede tener una “pataleta” en el supermercado y cada padre o madre verá esa situación de una forma distinta. Unos lo verán como un reto, otros como una amenaza, otros como una fase normal que vive su hijo que exterioriza una emoción, otros sentirán vergüenza ajena…pero la situación es exactamente la misma objetivamente hablando.

– Para ser feliz tienes que esforzarte mucho más.

Precisamente es todo lo contrario. Si permites, aceptas y conoces los ritmos naturales de tus hijos, todo se vuelve más fácil y entendedor y de esta forma te estresas y angustias menos, porque sabes que es normal lo que está pasando.

– Las rutinas, instrucciones, horarios y tener mucha información, facilita la crianza.

Pues depende ya que muchas veces la dificulta. Evidentemente debemos estar informados pero es todavía más importante aprender a discriminar tooooda esa información venga de donde venga, sean libros, la televisión, internet, la radio, médicos, la vecina, los amigos, etc. y buscar la que más nos convenga y sea respetuosa con nuestros hijos y la familia en general. Saber comparar, corroborar y decidir sobre cómo queremos educar y criar a nuestra prole.

  1. Los enemigos de la felicidad

– LAS RUTINAS INFLEXIBLES Y LA PRISA.

Poner rutinas y crear hábitos puede estar muy bien, pero cada niño es un mundo y lo que les va bien a unos les va mal a otros. Decían que un baño calentito, un masaje y un cuento era ideal para antes de ir a dormir. Pues mi hija se activaba después de todo eso y tuve que empezar a bañarla por las mañanas. Las prisas no son buenas aliadas de los niños y tendremos que aprender a lidiar con ellas si queremos que nuestro hijo vaya aprendiendo. Tal vez podemos salir de casa un poco antes para prever que nuestro hijo se entretenga con un caracol subiendo por la pared, una piedra bonita que vea en el suelo o vaya dando saltitos como una rana.

– CONSEJOS DE TERCEROS

Más que los consejos, el enemigo de la felicidad sería seguirlos. Si pretendemos hacer caso a nuestro pediatra sobre cómo dormir con nuestro hijo, a la vecina sobre cómo alimentarlo, a nuestra mejor amiga sobre cómo educarle, etc. podemos volvernos locos nosotros y a los niños.

– ADULTCENTRISMO

Pretender que los niños duerman, coman y se comporten como nosotros es incoherente, injusto e ilógico. Pero lo hacemos continuamente. Les pedimos que estén quietos, que no hablen fuerte, que sean ordenados, que coman en silencio, etc. Si un niño hace todo eso sin rechistar, tenemos un problema…

– CASTIGOS, AMENAZAS E IMPOSICIONES

Una de las mejores formas de cargarnos la felicidad familiar es hacer cumplir nuestras órdenes –muchas veces sin sentido- a nuestros hijos. El castigo no enseña nada más que miedo, las amenazas solo complican las cosas e imponer nuestras exigencias sin tener en cuenta las necesidades de los niños creará futuros adultos infelices.

– LÍMITES Y NORMAS

Necesarios a veces, contraproducentes otras. Mejor enseñemos valores y principios y nos aseguramos el tiro. Existen los límites naturales y las normas, si las cumplimos todos, pues vale. Pero hay límites sin sentido y normas que podemos solo para recordarle al niño que somos más mayores y listos que ellos. Evidentemente no permitiremos que se desate la sillita del coche ni que juegue con un cuchillo de cocina, pero eso son más que límites, son situaciones de peligro mortal.

  1. Entonces, ¿Cómo llegar a la felicidad en familia?

– GESTIONANDO LAS CREENCIAS LIMITANTES.

Para empezar debemos conocer las nuestras. Son los sentimientos de incertidumbre de lo que creemos cierto sin saber si lo es de verdad. Vienen transmitidas por la educación de nuestros padres, las enseñanzas en la escuela, la cultura en la que vivimos, de los medios de comunicación (TV, Internet,…) y de las experiencias vividas y nos condicionan a la hora de comportarnos o tomar decisiones sobre cómo criar a nuestros hijos.

Reflexionar sobre las posibles creencias limitantes que tenemos en nuestras vidas nos ayuda a elegir mejor los caminos que queremos tomary para hacerlo debemos ser escépticos (no creernos nada y dudar de todo), romper esas creencias que no nos ayuden a vivir felices y cambiar nuestra realidad con nuevas creencias que nos vayan bien a nosotros.

Una buena forma de romper creencias limitantes es criar en tribu, con otras mamás afines a tu forma de criar, ya que no eres la única mamá que siente que va a contracorriente.

Podemos poner algunos ejemplos de creencias limitantes que si comprobamos podemos romper simplemente con el sentido común o buscando información al respecto:

  • La leche materna no alimenta a partir de los 6 meses
  • El castigo funciona para educar
  • Dormir con los niños puede tener repercusiones negativas
  • Los niños no entienden los conflictos ni saben como resolverlos
  • Un niño debe comer de todo
  • Los niños no saben ni pueden ser responsables
  • Los niños deben dejar de llevar pañales a los 18 meses
  • NUNCA consigo lo que quiero con mi hijo (“Nunca” es imposible)
  • SIEMPRE se lo estoy dando TODO (“Siempre” y “todo” es imposible)
  • Mi hijo SIEMPRE consigue lo que quiere
  • Los demás padres son mejores que yo
  • El pediatra siempre tiene razón
  • Debo ganar siempre yo, si no los niños te manipulan

– EVITANDO LAS COMPARACIONES

Siempre nos encontramos con las dichosas comparaciones. Los hijos de los demás son eso, los hijos de los demás, no los tuyos. Ni siquiera los gemelos son iguales de carácter y personalidad, ¿Cómo va a serlo tu hijo y el del vecino?

Las comparaciones son odiosas en todas sus formas y pretender ser felices haciéndonos y aguantando comentarios del tipo “el hijo de María duerme 5 horas seguidas”, “el hijo de mi amiga come de todo y solito”, “el hijo de la vecina mama cada 7 horas”…solo nos provoca angustia por creer que nuestro hijo no es normal.

Si queremos empezar a ser felices, las comparaciones no pueden tener cabida en nuestras vidas.

– LA GESTIÓN ADECUADADEL TIEMPO.

También es muy importante en nuestras vidas para ser más felices. La conciliación laboral no siempre es fácil, sobre todo si queremos dar el pecho a demanda, pasar todo el tiempo posible con nuestros bebés u organizar nuestro hogar.

Una buena planificación de todos estos temas para encontrar el tiempo que necesitamos para nosotros nos facilita llegar a la felicidad un poco más, ya que el estrés y las prisas no son buenos amigos de la misma. Gestionar el tiempo con nuestros hijos también nos ayuda a llegar a todos sitios y debemos tener en cuenta qué queremos: ¿calidad o cantidad?.

Una buena forma de pasar tiempo con ellos es promover la integración de la educación en casa –poner la mesa en familia, recoger la ropa del tendedero, fregar algún plato…- incluirles en la gestión del hogar les da la oportunidad de sentir que forman parte de un equipo. No tiene que ayudarte a poner la mesa, la mesa se pone porque todos comemos y sois una familia.

También debes pensar en ti y buscar pequeños momentos para cuidarte y mimarte. Que no te dé reparo pedir ayuda. Mucha gente de tu alrededor estaría encantada de darte apoyo, estoy segura.

“Tu hijo es el reflejo de tus problemas o de tu estabilidad emocional,

por eso es importante trabajar con nosaltr@s mism@s

para que no afecte a los niños”

– SOPESAR Y CUESTIONAR LOS CONSEJOS

Ya lo hemos comentado antes. Mucho cuidado con los consejos. Siempre agradecidos y bienvenidos, pero no por eso debemos seguirlos y mucho menos si no nos convence esa forma de actuar que nos proponen.

  • Provocan culpabilidad

Si no seguimos los consejos, nos sentimos culpables, pero si los seguimos, también. Pues hagamos lo que nos dé la gana, ¿no?

  • La madre y el padre perfectos no existen.

Pero sois los padres perfectos para vuestros hijos. Los mayores expertos en ellos y los mejores padres que vuestros hijos puedan tener.

  • Informarse antes de actuar

Y encontrar lo que te conviene a ti y a tu familia. Seamos un poco curiosos y si la vecina nos dice que nuestro hijo no es normal que duerma menos de 4 horas seguidas con 5 meses de vida, busquemos información al respecto y comprobemos que no sea una creencia limitante para nosotros y evitar preocuparnos y marear a nuestro pobre bebé.

  • Tener cuidado con los consejos de terceras personas.

¿Qué harías si te quedaras encerrada con tu bebé en tu casa por un ataque zombi? Pues criar a tu manera. y no creo que lo hicieras muy mal. Un pediatra sin formación en lactancia materna NO puede asesorar sobre el tema (y la mayoría no está formado), una vecina que nunca ha tenido hijos poco puede  aconsejar sobre los nuestros y así es el cuento de nunca acabar.

Volvamos a lo de antes: comprobemos toda la información que recibamos del exterior y analicémosla.

– ESCUCHAR EL INSTINTO MATERNO (O PATERNO)

  • Mitos y tabús.

Hay muchos, muchísimos en torno a la crianza y nos la complican hasta tal punto de no creer ni en nosotros mismos como padres ni en nuestros hijos como seres maravillosos que solo buscan el bienestar. Rompamos toda esa información de nos daña y seremos más felices.

  • Confía en tu instinto

Que te fallará menos (o nunca!) que hacer caso de los consejos de otros. Si ves a tu bebé llorando y tienes la necesidad de cogerlo, hazlo. ¿Te puedes equivocar? Por supuesto. Pero haciendo caso de otros consejos, también y encima con la mala consciencia de haberlo hecho sin quererlo realmente.

  • Sentido común e intuición.

Más de lo mismo. Pocas veces falla seguir lo que nos dicen las tripas. No solo somos instinto pero lo utilizamos muy poco y cuando somos mamás o antes de serlo, lo tenemos desarrollado a niveles brutales y nos ayuda a tomar mejores decisiones a la hora de criar.

– CONFIAR EN TUS HIJOS

Confiar en sus ritmos naturales, en la evolución adecuada a la edad de cada uno y en su desarrollo. Solo tenemos que observar y despreocuparnos un poco. Ejemplos de cambios que hacen los niños naturalmente sin necesidad de nuestra intervención (o mínima) y que nos provoca estrés pensar en ello y que quizás no sabías son:

  • Retirada de pañal.

La maduración cerebral del sistema neurológico de los esfínteres ocurre entre los 18 meses hasta los 4,5 años de edad. Es norma llevar pañal hasta entonces. Los niños se lo quitan solos.

  • Comer sólido.

En cuanto aguanta la cabeza bien, a partir de los 5 meses aproximadamente, puede sentarse en nuestro regazo o la trona y experimentar con la comida. No hace falta hacer purés.

  • Caminar.

A partir de los 9 meses hasta los 2 años. Hasta entonces, no debemos preocuparnos.

  • Dejar el pecho o el biberón (o el chupete).

Los niños se destetan cuando no necesitan el pecho o el biberón. No hay más, no puedes obligar a mamar a un niño.

  • Ser independientes.

Parecerá raro pero la dependencia provoca independencia, es decir, si el niño se siente seguro y confiado cerca de su mami, en cuanto se siente preparado se aleja paulatinamente, solo, sin presiones, sin prisas y sin nuestra intervención.

  • Lenguaje y habla.

Nos preocuparemos de que no hablen bien a partir de los 4 años, aun así hay niños que entonces todavía no pronuncian la S o la R. Dicen que Einstein no habló hasta los 4 años.

  • Dormir solos.

Los niños se van de la cama familiar (si duermen en ella) cuando necesitan su espacio e intimidad, ¿O crees que dormirá contigo tu hijo adolescente de 15 años?

  • Explosiones emocionales.

O como las llamamos comúnmente las pataletas, rabietas, berrinches…Son normales hasta los 5 años, si se prolongan mucho puede deberse a que de pequeño no se le permitió expresarse, corrigiendo o intentando frenar esas pataletas al creer que son negativas. Se debe permitir aliviar las frustraciones de los niños para que vayan gestionando y evolucionando.

“Tiempo y cariño

Cualquier animal cría a sus hijosy gran parte del tiempo

lo hace desde el instinto.

Lo que no puede ser es que estar con nuestros hijos

sea “una pérdida de tiempo”.

A un hijo no se le quiere solo por el hecho de ser hijo tuyo,

si no porque pasas mucho tiempo a su lado… y te ENAMORAS.

Entonces sabes qué hacer, sin necesidad de ningún método ni instrucción”

Carlos González

Dejemos de darles prisa, permitamos que puedan ir a su ritmo y no convirtamos a nuestros hijos en presos de la prisa, ni de los horarios, ni de los relojes ni de los adultos ya que:

“Cada niño tiene un ritmo de desarrollo.

Presionarlo para que vaya más rápido

es como hinchar un globo más allá de sus posibilidades.

Cualquier día…explotará”

– LA EDUCACIÓN VIVA

  • El juego para aprender. La mejor herramienta y recurso que podemos tener para enseñar a nuestros hijos y motivarles a recoger o participar en casa. Cuando los niños juegan, trabajan. Tenemos que darle al juego la importancia que merece.

  • En lugar de utilizar los castigos y amenazas –que no enseñan absolutamente nada, solo a temer al adulto- utilicemos el ejemplo y la imitación, que se integra profundamente y es la mejor forma de aprender para los niños

  • Tratarles como a iguales. ¿Cómo nos gustaría ser tratados a nosotros? Pues eso.

  • La vida familiar. Participar en todo lo que se haga en casa enseña a los niños a ser responsables del hogar.

  • En la educación debe haber un gran lugar para el AMOR, la comprensión, el entendimiento y la empatía. Pensemos que el amor es como el pez que se muerde la cola: si enseñamos con amor y hacemos felices a nuestros hijos, ellos lo harán a su vez.

“El medio más seguro para  hacer

nuestra vida feliz,

es hacérsela feliz a los demás”

Graf Körner

  1. ¿Qué nos hace felices?

Si nos hace felices hacer felices a los demás, pues adelante. Pero nos preocupa que darle todo lo que pide a nuestro hijo pueda ser contraproducente. Podemos seguir esta sencilla norma que nos ayudará a saber si “malcriamos” o no:

Podemos darle a nuestro hijo todo lo que pida si es una necesidad vital, es decir, si pide agua, atención, aúpa, teta, dormir con nosotros, cariño, etc. Pero si son cosas materiales como juguetes en una tienda, pues decidimos si queremos o podemos dárselo y si no podemos y tiene una “pataleta” pues permitimos que saque su frustración y se alivie.  Cubrir las necesidades vitales de tus hijos, la crianza respetuosa y criar con amor es una grandísima inversión de futuro.

Hacer lo que nos hace felices nos proporciona bienestar a nosotros y a los demás y no puede haber nada malo en ello, en cambio si le damos un cachete a nuestro hijo e inmediatamente nos sentimos mal, hay algo que no hacemos bien seguro.

Así que finalmente llegamos a la conclusión de que:

No existe “sacrificar tu vida” por tus hijos.

Eso les genera culpa.

Por el contrario, asegúrate de vivir una vida

que tus hijos quieran imitar.

Descubre tu propia felicidad y vívela.

Eso aprenderán tus hijos de ti…

Gracias por promover la crianza respetuosa y hacer de este mundo, un mundo digno para nuestros hijos, os deseo una crianza muy feliz!

Mo Queralt

2 Comentarios

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  1. Elena Agusti

    Quina explicació més bonica !!gràcies

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