CÓMO LLEVAR A CABO Y POTENCIAR LA EDUCACIÓN VIVA

Publicado en Feb 22, 2017 | 2 comentarios

CÓMO LLEVAR A CABO Y POTENCIAR LA EDUCACIÓN VIVA

La educación viva no es un concepto nuevo. Más bien bastante antiguo, tan antiguo como el niño mismo. Párate a pensar en cómo aprendían los niños antes de existir las escuelas, ¡porque os aseguro que aprendían y mucho!

Llamamos educación viva a esa educación que hace sentir al niño capaz de hacer, que muestra interés, que disfruta aprendiendo y que quiere aprender más y más cada día.

Al niño que se obliga a aprender lo mismo que a otros niños, al mismo momento y al mismo ritmo, no es educación viva en absoluto. ¡Ni siquiera es educación!

Educación no es meter conocimientos en la cabeza de los niños para que lo procesen como puedan y los que no puedan se queden atrás como incapaces.

La palabra educación viene del latín educere que significa “sacar” o “extraer”, es decir, hacer que el niño “saque” sus potencialidades y tenga la oportunidad de conocer de qué es capaz.

Y ya lo dice el Dr Mario Alonso Ruiz:

“Educar quiere decir sacar de dentro, no meter de fuera,

no somos cubos vacíos que hay que llenar, somos fuego que hay que encender”

LA EDUCACIÓN VIVA EN LA ESCUELA

En la educación viva el juego es la base -realmente es la base de cualquier aprendizaje- y en las escuelas tradicionales no se aprende mediante el juego. Los niños pasan la mayor parte del tiempo en un pupitre escuchando lecciones y haciendo, escribiendo, memorizando y plasmando lo que manda un adulto. Y en un corto periodo de tiempo llamado descanso, pueden jugar.

¡Evidentemente no tenemos ni idea de lo que el juego le proporciona al niño (y al adulto)!

Cuando los niños juegan, trabajan. Su cerebro conecta sensaciones, emociones, efectos, acciones…Interrumpir el juego requiere de comprensión y entendimiento y debemos darle la importancia que merece. Un “siento molestarte pero tenemos que comer” es una buena opción 🙂

Jugando se aprende más y mejor, se integran los conocimientos de una forma natural y sencilla y cuando aprendemos sin forzar todo fluye.

En esta imagen podemos ver cómo actúa la escuela tradicional a diferencia de la vida. ¿Pretendemos que los niños aprendan y disfruten en la escuela que nada tiene que ver con su vida y lo que se van a encontrar ahí fuera?

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El colegio intenta muchas veces imitar la educación viva pero no lo consigue. Mientras estén los niños sentados en sillas sin poder acceder a sus inquietudes ni poder moverse libremente, la escuela nunca será la mejor opción de aprendizaje y mucho menos en lo que a educación viva se refiere…

LA EDUCACIÓN VIVA EN CASA

También está íntimamente relacionada con la forma en la que gestionamos los conflictos en familia, en cómo nos dirigimos a nuestros hijos para explicarle lo que no nos parece correcto, lo que es peligroso o lo que esperamos de ellos.

Los castigos (físicos o no) y amenazas no tienen cabida en la educación viva, ya que ésta respeta al niño en todas sus vertientes: emocionalmente, en sus conductas y comportamientos, en sus ritmos de desarrollo, en sus intereses…

La educación viva ocurre sin querer, mientras vives.

Podemos aplicarla en el hogar cada día en todo momento. Por ejemplo, cuando queremos que recojan su habitación siempre obtendremos mejores resultados si lo hacemos mediante un juego. Y no solo eso sino que el niño estará más receptivo emocionalmente a participar.

En este enlace te enseño como hacer partícipe al niño en la gestión del hogar.

Otra manera más sutil pero con gran poder y que cada día mostramos es el ejemplo, una vez más la mejor forma de aprendizaje. La imitación hacia los adultos se integra profundamente, lo que hagamos y digamos será tenido en cuenta por el niño (si mamá y papá lo hacen así, será lo que debo hacer yo) en cada paso que dé.

Evidentemente en la educación viva hay un gran lugar para el amor, el contacto visual y físico, los mimos, las palabras bonitas y de aliento, la comprensión y la empatía -¿cómo te gustaría ser tratado?- y en un hogar sin estos requisitos la educación viva cojea.

Por esta razón las guarderías siguen siendo una opción poco adecuada para quien pueda permitirse tener a los niños en casa, ya que este tipo de educación debe ir acompañada de un adulto que, desplazado para no entorpecer, revisa y apoya al niño en sus aprendizajes. Aquí te lo explico mejor

LA EDUCACIÓN VIVA FUERA DE CASA

Puede que pienses que sin juguetes los niños no pueden jugar. Nada más lejos de la verdad. Precisamente el niño sin juguetes busca la forma de crear los suyos.

Piensa una cosa: cuanto menos haga un juguete mas hará el niño.

Y aquí entra en juego un valioso aliado del niño: el aburrimiento. Este gran desconocido que incomoda al adulto pero permite al niño desplegar sus alas a la imaginación. Un niño aburrido es un creador en potencia. El aburrimiento es el detonante, es el principio de la creación de cualquier cosa.

Deja a tu hijo en un campo abierto y en cuestión de minutos habrá encontrado la forma de aprender jugando. Recogiendo piedras, hojas, palos, observando insectos… Y ahí entramos los adultos, proponiendo contar las piedras, apilando los palos enseñando como la física los hace caer, explicando la importancia del respeto por la naturaleza y su entorno, poniendo énfasis en el precioso insecto que ha encontrado y en como lo dejas libre para enseñar  el valor de la libertad…y un sinfín de opciones.

Los juegos y juguetes hechos con materiales reciclados o de materiales de la naturaleza ¡son una fantástica opción! Pero no olvidemos los objetos con los que convive el niño en su hogar, igual de importantes: una fiambrera, un zapato, una pelota…

Con artículos que no tienen ningún interés para el adulto, el niño juega y potencia las inteligencias múltiples.

Jordi Mateu (educador y psicolingüista) dice:

“El niño debe vivir y, como consecuencia, aprender; no al revés”

Esto, queridas familias, son huevos de renacuajo que estudiamos con mi hija. Fuimos al campo, vimos un estanque, recogimos los huevos para observarlos y al llegar a casa buscamos información sobre los mismos. Han pasado 3 años y aún lo recuerda como si fuera ayer. Su aprendizaje fue tan natural, divertido e interesado que nunca olvidará esta lección.

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Así es como aprenden los niños, sin darse cuenta.

¡Y no solo aplicable a los niños! Los adultos aprendemos exactamente igual. El ser humano aprende mejor cuando no se da cuenta de que está aprendiendo. Curioso, ¿verdad?

La clave está en acompañar los procesos de vida de los niños y esta tarea es más fácil y amena que intentar enseñar algo a un niño desde un punto de vista superior o pensando que los adultos enseñamos y los niños aprenden.

Tal vez no nos hayamos hecho la pregunta adecuada todo este tiempo:

¿QUÉ NECESITA UN NIÑO?

Nos preocupamos por su futuro y deducimos que sin una educación escolar o universitaria no serán nada en la vida y con ese argumento mantienen en segundo plano la verdadera educación, la educación para la vida, para ser feliz.

¿Y sabéis que pasa cuándo un niño crece y se desarrolla en un entorno en el que es feliz que lo comprende y acompaña? Pues que es capaz de todo y de adulto sabrá como buscarse la vida perfectamente.

Un niño no necesita asegurarse un lugar en una empresa, necesita estar seguro de que, si quiere montar una, puede.

Mo Queralt

 

 

 

2 Comentarios

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  1. Elena

    Un artículo precioso y lleno de verdadElena mamá de Toli

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