CÓMO PLANIFICAR UN VERANO SIN CONFLICTOS

Publicado en Jul 11, 2019 | 0 comentarios

CÓMO PLANIFICAR UN VERANO SIN CONFLICTOS

Aunque te parezca casi imposible, la mayoría de conflictos desagradables que tenemos pueden prevenirse, solo hace falta trabajar en ello un tiempo y empezar con una buena base. ¿No te pasa que intentas no tener conflictos con tus hijos pero continuamente caes en lo mismo? ¿No tienes la sensación de que muchas de esas situaciones se vuelven más difíciles de gestionar con el tiempo? ¿Crees que lo has probado todo pero cuando reflexionas te das cuenta de que haces exactamente lo mismo pero de otra forma?

Con una buena planificación podràs reducir gran cantidad de conflictos y tener un verano tranquilo para poder disfrutar de la familia al completo. Para mi el verano, justo cuando acaban el colegio, es la época perfecta para hacer balance, bajar el ritmo de las exigencias (rutinas muy marcadas, horarios para ir a dormir, ducha-cena-cuento a toda prisa…) y revisar qué situaciones son insostenibles y cómo mejorarlas.

Con la planificación de hoy espero puedas llegar a septiembre con unos objetivos a cumplir muy claros y medio camino recorrido en cuanto a ensayo-error con las estrategias probadas, si cambias todo lo que no os hace sentir bien y felices en familia, os ayudará a crecer y evolucionar.

Piensa una cosa: si quieres ver resultados distintos debes hacer las cosas de forma distinta; repitiendo patrones que sabes que NO funcionan, solo hará que te frustres y la situación empeore con los años.

Te voy a ayudar a encontrar la fórmula que te vaya bien para ti y tu familia y planificar con éxito el verano con tus hijos y pareja.

Antes me gustaría que leyeras algunos artículos que escribí donde explica lo que NO se debe hacer si quieres que funcione lo que planificarás, ya que hay conductas de los adultos que, lejos de mejorar la relación con los niños más bien la empeoran.

Gestionamos mal las emociones de los niños

Las 5 claves para criar en armonía

Cómo cambiar las conductas indeseadas de los niños

El niño obediente, la víctima perfecta

Enseñando con el premio-castigo

Lo que nunca les digo a mis hijos

Para planificar el verano en cuanto a la gestión de conflictos primero debes contestar varias preguntas que te encaminarán a tus objetivos, te adjunto una plantilla imprimible para que puedas escribir directamente ahí lo que viene a continuación:

  • ¿Qué quieres cambiar y por qué? No se trata de intentar cambiar la personalidad o el carácter de nuestros hijos, si no las situaciones que nos provocan conflicto – que deje la mochila en el pasillo, que grite, que pegue, que salte en el sofá, que rompa cosas, que tenga rabietas en público…puedes pedir lo que desees pero con la reflexión de pensar si ese comportamientos puede ser cambiado, por ejemplo, podemos desear que no tenga rabietas cuando vayáis a un centro comercial -cosa imposible porque es vital que las viva- pero podríamos evitar pasar por el pasillo de los juguetes la próxima vez.
  • ¿Qué has probado? Qué acciones, estrategias, etc. has probado para cambiar las situaciones que provocan malestar.
  • ¿Qué ha funcionado y porqué crees que ha funcionado? De todas esas estrategias pregúntate cuáles han funcionado y sobre todo: si las que han funcionado no han supuesto una situación de estrés, es decir, puede que te funcione pegar un grito (pegar, amenazar, etc.) para que hagan lo que quieres, pero ¿eso es saludable para ambos?
  • ¿Qué no ha funcionado y sobre todo por qué crees que no ha funcionado? Haz una lista de todas las estrategias que has utilizado que te da la sensación de que no han ido bien para gestionar o reducir los conflictos y por qué te hace pensar que no han funcionado
  • ¿Qué nuevas estrategias saludables, donde todos salgamos ganando, puedo utilizar? Y a partir de aquí buscar recursos -si no acabas de encontrarlos, yo puedo ayudarte- e ir probándolos para descartar lo que mejor os conviene o no.

Márcate objetivos asumibles a corto plazo, piensa que la gran parte del éxito depende de los adultos, no de los niños, y debes ser tú quien ponga mayor parte de su tiempo y dedicación, los niños cambiarán prácticamente solos. Por ejemplo puedes pedirte:

  • Dejar de gritar para pedir las cosas. Piensa en cómo te diriges a tus hijos cuando la paciencia empieza a menguar, si gritas a la tercera vez que repites el mensaje o por el contrario optas por hacerlo a la primera para conseguir tu objetivo. Y cada vez que tengas la necesidad de gritar, párate un momento a pensar: ¿Funciona realmente? ¿consigo lo que quiero de verdad y a largo plazo? ¿cómo me hace sentir a mi actuar así, me sienta bien, me siento orgullosa/o de esa conducta?

No te marques más de 5 objetivos en un mes, será muy difícil de llevar a cabo y la frustración crecerá.

Cuando nos damos cuenta como padres que en casa la convivencia nos proporciona más malestar que felicidad es hora de preguntarse qué estamos haciendo para que seguir perpetuando esa situación y unas de las reflexiones más importantes que debes hacerte es que los niños no son los responsables de dichos cambios, ya que su capacidad de resolución es limitada y no tienes las herramientas ni los recursos para llevar a cabo según qué acciones. Somos los adultos los responsables del cuidado y salud mental de los niños, no hay más. 

Cuando tengamos nuestros objetivos asumibles viene la parte más importante pero a la vez la más complicada, que nos dará muy buenos resultados: ¿Qué vamos a hacer para cumplir nuestros objetivos?

Coge cada unos de los objetivos que te has propuesto conseguir y apunta que piensas hacer para llegar a ellos, que estrategias, que gestiones, que conductas o acciones harán que los consigas, siempre pensando en el bienestar de toda la familia. 

Si te satura el tema o te ves perdido/a en esto, yo puedo ayudarte a encontrar muchos recursos para cada situación en la que te encuentres ¡No dudes en preguntarme!

Mo Queralt

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.