MEDIACIÓN Y RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS

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Muchas veces nos cuesta aceptar las expresiones emocionales de l@s niñ@s porque en la sociedad en la que vivimos, los diferentes profesionales e información que encontramos nos muestran estos sentimientos como negativos y provocan en los adultos incomodidad al no saber como manejar los conflictos y situaciones de tensión que se producen en el seno familiar.

Para empezar no me gustan en absoluto las palabras con las que definimos estas expresiones como rabieta, pataleta, berrinche,… etc. ya que suponen connotación negativa y nos predisponen para querer evitarlos y que no se produzcan.

A los adultos ya nos cuesta esfuerzo gestionar nuestros sentimientos, digamos “negativos”, y al verlos en los niñ@s creemos que no son correctos y deben erradicarse. Gran parte de los conflicto con nuestr@s hij@s es debido a que hay situaciones que nos sobrepasan que en otro momento no lo harían por nuestro estado de ánimo o nuestro carácter -una mamá no actuará igual ante la misma situación que otra mamá, aunque el niño haga exactamente lo mismo- y ya sabemos que si estamos mal nosotr@s, nuestros hijos lo reflejan mediante algún comportamiento no deseado.

Muchas de éstas situaciones en las que aparece una explosión emocional (rabieta)  en un@ niñ@ están condicionadas por los adultos y su forma de actuar, al no saber darle importancia a lo que ellos sí le dan, ser incapaces de ponerse en su lugar por no hacer las cosas como nosotros las haríamos, decir NO demasiadas veces y en momentos equivocados, dar órdenes, etc. 

Evidentemente es inevitable, pero si aceptamos que es normal, necesario y vital para desarrollarse, nos será más fácil gestionarlas para enseñar a nuestr@s hij@s el autocontrol sano que merecen mientras crecen.

Cambiar de rutina o hábito a la hora de educar y de criar no es fácil, sobretodo si lo que hacíamos lo utilizábamos hace tiempo y prácticamente forma parte de nuestra forma de ser, la forma en qué fuimos educados y de nuestras costumbres del día a día, o porque simplemente no conocemos otra forma de hacerlo; pero tengamos en cuenta una cosa al respecto: los resultados del esfuerzo valen la pena y recompensan enormemente, porque el conjunto de acciones y la constancia provoca los cambios positivos y si somos coherentes, l@s niñ@s acaban, unos antes que otros, por “relajarse” y dejan de tener la necesidad de tener comportamientos no deseados, llamar la atención, etc.

Podemos encontrarnos con una situación especial -como un nuevo miembro en la familia, una separación, un cambio de vivienda, etc.- y en esos casos el niño suele insistir en ponernos a prueba para saber si estará seguro en el entorno familiar en el que convive.

La necesidad de atención para sentirse queridos y confiados hace que los niños hagan lo posible para ser atendidos y buscarán la forma haciéndote enfadar, saltando encima del sofá, gritando, etc., porque prefieren recibirla por las malas que no recibirla. La atención que busca tal vez no la encuentre portándose bien. Tan importante es!

Por eso, conocer recursos mediadores para facilitar las relaciones, nos ayuda a conocer mejor a nuestr@s hij@s y a nosotros mismos, nuestras necesidades, gustos e intereses y de esta forma hacernos más felices.

Debemos darles la opción a l@s niñ@s desde muy temprana edad de decir lo que piensan y sienten para llegar a ser adultos conscientes de sus sentimientos y sepan respetar y tratar a los demás de la misma forma en que ellos son tratados. 

Siempre existe una alternativa al castigo físico, la humillación y las amenazas para educar, enseñar y criar a nuestr@s hij@s que funcione.

La mediación y resolución de conflictos ayuda al niñ@ mediante el entendimiento de sus comportamientos y la de los adultos, a regular y gestionar sus frustraciones.

 

Voy a ayudarte a entender mejor a tus hij@s y a ofrecerte recursos muy interesantes para aprender a resolver los conflictos que puedan aparecer y evitarlos con el tiempo.

 

Cuenta conmigo!

 

 

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