Nunca habíamos vivido una situación semejante en familia. Una situación nueva con nuevos miedos pero también con nuevas posibilidades. Todo cambio conlleva pérdidas y ganancias, momentos buenos y malos, tensiones y aprendizajes. Todos los conflictos vividos nos enseñan tanto a mayores como a pequeños y definitivamente me quedo con todo lo bueno que estamos aprendiendo los unos de los otros. 

Mucha gente a fallecido o perdido un ser querido y por esa razón queremos vivir con alegría cada minuto, en familia. Pero hoy voy a explicarte todas estas cosas maravillosas que hacemos que por norma, no hacemos en nuestra vida diaria, ¡pero la ocasión lo requiere!

Son cosas que ni siquiera los fines de semana podemos hacer, porque en solo dos días aprovechas para avanzar en otros sentidos y el mismo domingo por la tarde ya procuramos preparar la semana y es una tarde perdida para según qué actividades.

1. Dormir disfrazados

Puede parecernos incómodo y por eso no lo hacemos los adultos, pero mi hijo de 4 años no ha tenido reparo en dormir con su disfraz de princesa. No solemos dejarles dormir con ropa incómoda porque puede interferir en su descanso, pero estos días se permite porque no supone un problema después. Además, al vivirlo como una novedad y cubrir ese interés, ha tenido más que suficiente con un solo día para dormir así.

2. Pasarse el día en pijama

Aunque parece que se haga a menudo los fines de semana, solemos vestirnos de calle porque siempre hacemos una salida u otra, incluso en invierno o lloviendo. Así que levantarse por la mañana, ducharse y volver al pijama ha sido uno de nuestros habituales. ¡Comodidad para jugar ante todo!

3. No ducharse cada día

Los adultos tal vez lo necesitemos, pero los niños…no. Mis hijos suelen salir corriendo cuando se suelta un “¡A la duchaaaaaa!”, pero estos días no ha hecho falta, seguimos rutinas bastante flexibles porque la situación lo permite. Pactamos y negacionamos mucho, por ejemplo: “Hoy toca ducha hija, puedes elegir la hora del día que tu quieras”. Sin agobios, sin prisas, sobretodo SIN PRISAS.

4. No seguir una rutina muy fija para todo

Nos alimentamos más o menos a la misma hora porque queremos hacer dos comidas en familia (comida y cena), pero el resto, sobre la marcha. Recoger, limpiar, etc. lo mismo. Hicimos un planning para repartir tareas para que uno solo no cargue con todo, pero cada uno a su ritmo, con calma. Por desgracia no podemos trabajar así en el día a día, así que vale la pena aprovechar esta cuarentena para la slow life.

5. Organizarse en familia para las tareas

Lo dicho, hemos hecho un planning que difícilmente se puede cumplir los días de cada día por nuestros horarios y el colegio y el fin de semana somos muuuucho más flexibles porque todos queremos descansar y jugar. El planning es sencillo, cada uno tiene tareas individuales y varias tareas para hacer en pareja o en grupo, por ejemplo: mi marido se encarga de la lavadora y secadora, pero cada uno se dobla la ropa y la coloca en su armario. Yo cocino, pero los niños pone y recogen la mesa, mi marido friega la cocina… y así con todas las tareas para mantener la casa limpia y ordenada.

6. Ver el parto de una gata

Si llegan a estar en el colegio, se lo pierden. Yendo al colegio aprenden muchas cosas, cierto. Pero se pierden muchas otras, como ver a una gata que viene a visitarnos a nuestro jardín, parir en nuestro sofà sin ningún problema. La de cosas que han aprendido con esta experiencia.

7. Hacer ejercicio en familia

Suelo hacer yoga dinámica cada día, pero los fines de semana invito a mis hijos a hacerla conmigo. Ahora, en esta situación, cada día podemos hacerlo juntos, que además de divertido, enseña ese hábito que espero siga con ellos cuando acabe esto.

8. Limpieza a fondo

Yo soy la que tengo más tiempo libre durante el día, ya que trabajo desde casa y si tengo que trabajar fuera, son pocas horas a la semana. Mi marido tiene el día completito y los niños vienen del colegio a las 17, ya han trabajado suficiente en su jornada como para implicarles en tareas de limpieza. Pero ahora que tenemos tanto tiempo todos, que hemos aprovechado para ocuparnos de esos rincones, cajas, fondos de armarios, etc. que nunca podíamos hacer por falta de tiempo o que dejábamos a medias por lo mismo. ¡Qué descanso nos está quedando de todo lo que estamos consiguiendo!

9. Maratones de pelis

Los fines de semana vemos alguna peli, a veces ninguna, pero maratones no hacemos porque no queremos pasarnos el día de fiesta, del fin de semana, en la pantalla. Pero ahora podemos, y vemos en familia películas de todo tipo que comentamos juntos, con una buena merienda. 

10. Comer y cenar en familia

Hasta ahora solo compartíamos 1 vez cada 15 días una comida familiar, ya que mi hija de 9 años es de una relación anterior y pasa dos fines de semana al mes con su padre y su familia. Cuando le toca estar en casa con nosotros, los niños cenan antes y la comida, dependiendo del día que haga, etc. también. Aunque procuramos que, mínimo el sábado podamos comer juntos. Por eso ahora mismo estamos ENCANTADOS, no sé cómo vamos a vivir después sin compartir estos momentos.

11. Cocinar con calma

Y digo con calma porque normalmente miramos la hora para todo y mucho más los fines de semana para aprovecharlo al máximo. Mi hija de 9 años empieza a utilizar el robot de cocina con soltura y rapidez. No hubiera sido posible sin cuarentena. Nos hace menús propios de un chef 🙂 y le encanta. Además de cocinar todos con calma, sin prisas, con tiempo para ir haciendo. No nos persigue nadie, por primera vez. Hacemos pan, galletas, tortitas…

12. Crear proyectos nuevos. 

¿Qué mejor momento en la vida para empezar nuevos sueños y proyectos para llevar a cabo cuando acabe todo, o empezar desde ya? Nosotros hemos hecho una lista y hemos empezado por un huerto urbano. Teniendo un balcón ya se puede hacer y el material puede ser fácil de conseguir. Pero vosotros podéis soñar vuestros propios proyectos que veáis factibles y asumibles. No dejéis de soñar despiertos.

13.Poner muchísimas menos lavadoras

Pues oye, ha sido toda una ventaja, no manchamos ni la mitad de ropa. Vamos de pijama en pijama o con ropa súmamente cómoda. De hecho comentaba en mi estado de facebook hace unos días el no tener que llevar sujetadores, toda una alegría para mi. De momento, en 10 días que llevamos en casa sin salir, hemos puesto dos lavadoras. 

14. Ponernos a prueba

Uf. Mi preferida. Cómo orientadora que soy y especialista en resolución de conflictos, estoy encantada en que dentro de mi familia, vayan surgiendo todos los conflictos que sean necesarios para ir ubicándonos y centrándonos. Cada vez que tenemos un conflicto lo aprovechamos para crecer, madurar, aprender y conocernos mutuamente como nunca. 

15. Obligarnos a buscar soluciones a los conflictos. ¡No puedes huir de ellos!

Otra no menos importante. Esta situación nos obliga a afrontar todo lo que estamos viviendo en familia. Podemos encerrarnos en el lavabo en un momento dado, pero no podemos huir ni salir a la calle a pasear media hora, así que no nos queda otra que gestionar todas las situaciones que nos provocan malestar insitu. Esto puede ser bueno o no tan bueno…ya que hay conflictos que, en caliente, mejor no intentar solucionarlos. Pero buscamos alternativas y vamos aprendiendo los espacios vitales de cada uno. Pensad que ahora tenéis tiempo para permitir, para dejar ser, para observar sin interferir, no hay excusas ahora. 

Esta época de confinamiento obligado que nos toca vivir, solo puede ser un regalo, no lo desaproveches. Tendrás momentos de estrés con tus hijos y tu pareja, pero no lo dejes ahí, trabájalo, aprende, confía y avanza. Yo te guío en el camino si lo necesitas.

Mo Queralt

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