Cuando se patologiza el sueño normal del niño pueden ocurrir varias cosas, entre ellas creer que la mayoría de los niños tiene problemas de sueño. Justo después de haberme formado en neurociencia del sueño infantil, como un imprescindible para mi trabajo como orientadora, empecé a investigar sobre el motivo por el cual tratamos como problemas patológicos las conductas normales de los niños, teniendo en cuenta su rango de edad: sueño infantil y dormir con los padres, exteriorización de emociones (rabietas, llanto…), morder, tirar cosas, comer poco y a trozos, no compartir, portear, mamar después de x meses…todo lo que tenga que ver con seguir el ritmo natural del niño parece no ser lo correcto. 

Y durante esa investigación me encontré con un profundo agujero negro lleno de intereses económicos, con la creación de necesidades innecesarias que hacen dudar a las madres y padres más mamíferos e instintivos. Todo esto nos está pasando factura como sociedad.

Pero hoy concretamente quiero profundizar en el sueño infantil, el gran incomprendido de la crianza. Parece ser que ningún niño duerme “bien”, o duermen demasiado o demasiado poco, o pocas horas o demasiadas, o se despiertan muchas veces o pocas durante la noche. Nada es normal en el sueño infantil. O eso quieren hacernos creer…

Me voy a poner un poco técnica -pero poco, lo prometo- para acercarte mínimamente al tema que quiero tratar ahora: la administración de hormonas o antihistamínicos para que el niño sano duerma. Y digo sano porque se está administrando sin receta, sin medidas y sin un seguimiento a niños sin ningún tipo de patología neurológica, solo para que el niño que parece no dormir bien o tarda mucho en dormirse, pueda hacerlo.

  1. LA HORMONA MELATONINA

La hormona más conocida que se emplea es la melatonina o melamil (suplemento más famoso), que induce al sueño. Es una hormona producida por la glándula pineal y se relaciona estructuralmente con la serotonina (que regula el tráfico nervioso y la actividad cerebral). Además la melatonina, la gran protagonista de este post, se asocia al control de los ritmos circadianos (que serían los cambios físicos, mentales y conductuales que siguen un ciclo diario, y que se refieren especialmente a la luz y a la oscuridad en el ambiente de un organismo y el hecho de estar despierto de día y dormir por las noches sería un claro ejemplo de ritmo circadiano justamente relacionado con la luz) y a la adaptación a la luz-oscuridad. Tiene efecto hipnótico o estimulante.

En tema de estudios e investigaciones sobre los efectos de la administración de melatonina, el debate está servido: no hay estudios a medio y largo plazo como para asegurar su inocuidad en adultos y mucho menos en niños. Lo que sí está demostrado es que en los niños, puede agravar procesos convulsivos y si se administra sin ningún tipo de control por parte de un profesional adecuado (neuropsicólogo, por ejemplo), puede provocar una grave interrupción del sueño. 

En definitiva se puede ver alterado el sistema endocrino de los niños, especialmente el sistema reproductivo: varios estudios han demostrado que puede dañar la función del esperma y provocar ciclos menstruales irregulares, lo que nos hace sospechar que también puedan afectar a los niños a largo plazo.

De hecho, ni siquiera queda claro qué cantidad debe administrarse para saber si funciona o no y si puede tener consecuencias como las que has leído más arriba.

La melatonina se puede tomar de dos formas: de liberación inmediata o rápida, que serviría para quedarse dormido y de liberación controlada que serviría para mantenerse despierto, peeeero aún así, esto es en principio, ya que una vez más, los resultados de las investigaciones no son muy sólidos.

Entonces, ¿en qué casos se podría administrar?

A los niños con retraso en el desarrollo psicomotor o mental, que podrían tener una deficiencia de dicha hormona o en sus niveles de segregación, por tanto tendrían ciclos irregulares de sueño y de vigilia. Aunque los estudios no tienen clara cuánta deben administrar y claro, experimentar con niños debe cogerse con pinzas.

A los niños con deficiencias visuales severas. Parece que puede ayudar a dormir a horas concretas, pero tampoco se sabe del todo si funciona.

A los niños con TEA (desórdenes del espectro autista), ya que pueden padecer alteraciones en los patrones de sueño y parece funcionar bastante bien en caso de que lo necesiten, no sin antes tener una valoración previa exhaustiva y patrones de sueño muy negativos como para tener que administrarla.

Y en niños sanos, ¿por qué no?

Porque para empezar los niños sanos no tienen problemas de sueño, solo en un porciento taaaaaaaaan pequeño que no se ven casos en años, además lo más importante para no hacerlo es que SU USO SEGURO NO HA SIDO DEMOSTRADO. 

Cito textualmente lo que hizo en mayo del 2010 la Subdirección General de Inspección y Control de Medicamentos, que retiró todo producto que llevara melatonina por el consumo sin control que se hacía “…la Directora de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios conforme a lo establecido en el articulo 99 de la citada Ley y en relación con el mencionado Real Decreto, ha resuelto ordenar que se proceda a la retirada del mercado de todos los ejemplares de los citados productos”. Todavía debo investigar cómo está el tema actualmente, ya que conozco decenas de familias que la consiguen sin problemas en farmacias y herbolarios, pero que se hiciera esto da mucho que pensar sobre sus posibles efectos, ¿no crees?

En definitiva y para no alargarme mucho más en tecnicismos ni estudios os resumo: una hormona que pueda a afectar negativamente a todos los niveles posibles (endocrino, inmunológico, cronobiológico, nutricional e incluso cardiovascular), de la que no conocemos sus efectos secundarios a medio y largo plazo, especialmente en menores de 3 años, se vende como “suplemento nutricional” sin ningún tipo de moralidad ni ética por los niños, sin ni siquiera estar seguros de que dosis debemos dar, nos dice que NO DEBE ADMINISTRARSE sin un control súper riguroso y un seguimiento minucioso de todo el proceso por parte del profesional adecuado, que a su vez puede no conocer toda esta información y recetarla con total impunidad. 

¿Qué debes saber antes de decidirte por su administración?

  • Cómo se ha comentado más arriba, no se conocen efectos secundarios
  • Los efectos no son inmediatos en la mayoría de los casos, pudiendo verse efectos entre los 45-75 días desde su administración
  • El niño puede ser alérgico al suplemento artificial, con graves consecuencias
  • Cómo leíste antes, puede alterar el sueño, simple.
  • Se le puede hacer una prueba para comprobar si el niño tiene carencia de melatonina en su organismo con un simple análisis de saliva. Si tiene carencia (raro, rarísimo en niños sanos) no se le debe administrar. Tan sencillo como hacer esto puede evitar complicaciones y confirmar que tu hijo no duerme bien por otros motivos, como ocurre en el 99% de las veces.
  • Empieza a relacionarse con problemas de la conducta, tdah, etc.
  • Ayuda a inducir el sueño, no a no despertarse a media noche.
  • Una buena rutina sustituye la melatonina artificial (¡habla conmigo!)
  • La luz de las pantallas retrasa la aparición de la melatonina, por eso es conveniente no dejar que los niños vean ni el móvil, ni la tablet o la tele unas dos horas antes de la intención de ir a dormir.
  • El ser humano segrega su propia melatonina, al igual que las cientos de sustancias que regulan todo en el cuerpo animal, incluidos los humanos. 
  • El sueño de tu niño seguramente es normal, normaliza tu misma esa situación.
  1. ANTIHISTAMÍNICOS

Los antihistamínicos, conocidos y utilizados por muchos para las alergias, tienen un efecto sedante y provoca somnolencia, por eso las personas que los consumen no deberían conducir sin saber en qué momento después de tomarlo, hay más riesgo de adormilarse.

Entre estos medicamentos hablaré de los que contienen hidroxicina y alimemazina, como principios activos de los antihistamínicos.

Vuelvo a ponerme un poco técnica para que se entienda bien lo que quiero explicar. La histamina es una hormona y un neurotransmisor (molécula que transmite, amplifica y modula señales eléctricas entre neuronas y células), se deriva de la histidina (un aminoácido, la base de las proteínas) y tiene la capacidad de gestionar cuerpos extraños en nuestro organismo, esencial para disminuir las reacciones alérgicas. Esta hormona regula el ritmo biológico del sueño, el apetito y la sed y la temperatura entre varias cosas más. 

Es decir, un antihistamínico pretende disminuir los síntomas de las alergias ocasionadas por la liberación de histamina. De todas las patologías conocidas que podemos paliar con este medicamento (alergia al polen, urticarias, picaduras de insectos…), NO CONSTA DE NINGÚN MODO tratar desórdenes del sueño o insomnio. Ni en adultos ni mucho menos en niños.

Entonces, ¿por qué no podemos dárselo a los niños para ayudarles a dormir?

A parte de que no sirve para eso, evidentemente, hay más razones igual de importantes: las reacciones adversas. Se van estudiando y mejorando este tipo de medicamentos para que cada vez provoque, por ejemplo, menos efectos hipnóticos. Pero aún así, lo hace actualmente. 

El efecto más representativo es el sedante, pero luego están el mareo, la visión borrosa, la euforia o el insomnio (justo lo contrario de que se quiere conseguir), ansiedad, irritabilidad y excitabilidad con nerviosismo (especialmente en niños), fotosensibilidad (ojo con la exposición solar), deshidratación…y suma y sigue.

Además la hidroxicina y alimemazina no son compatibles durante el embarazo y la lactancia. Y contraindicadas a menores de 2 años. Para conseguir un efecto sedante en el niño muchas veces se va aumentando la dosis y es fácil llegar a niveles de toxicidad peligrosos para su salud.

Desde hace unos años atrás, varios profesionales que promueven el conductismo (variar una conducta mediante condicionamientos y estrategias poco éticos) nos han querido hacer creer que los niños tienen problemas de sueño si no duermen como un adulto, si no saben dormir solos, si no se duermen sin estar enganchados al pecho, si no saben dormir en su propia habitación, si no duermen del tirón, si no duermen 12 horas seguidas…

Y todo esto señoras y señores, es precisamente al contrario, si no lo hacen, es que tienen un sueño NORMAL. Tal vez toque aceptar que no son adultos, que su sueño es diferente en todos sus aspectos, fases de sueño, cantidad de sueño NREM y REM, horas de sueño y descanso… 

Si pensamos que así es cómo debe dormir un niño para tener un desarrollo saludable y pueda pasar a dormir como un adulto en máximo 3-6 años, se dejaría de perseguir el sueño infantil como un problema que hay que arreglar. 

El único problema es creer que es un problema. 

Mo Queralt

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