FACTORES DE ESTRÉS FAMILIAR Y CÓMO SUPERARLOS

FACTORES DE ESTRÉS FAMILIAR Y CÓMO SUPERARLOS

Cuando convivimos varias personas en el mismo techo, podemos aportarnos cosas maravillosas pero también podemos tener encuentros desagradables, ya que cada uno tiene su carácter, personalidad, gusto, etc. Muchas familias reconocen que tienen más afinidad con unos hijos y menos con los otros y a su vez les pasa con sus propios padres. 

Las relaciones familiares no tienen porqué ser conflictivas, pero cuidar de personas menores, de un bebé, de un abuelo o abuela, de otra persona dependiente….suma situaciones que no son fáciles con las que una/o debe aprender a vivir. Dicho esto, hay situaciones concretas, especialmente cuando criamos que suman una vez más momentos tan intensos y duros, como mágicas e inolvidables.

Hoy te traigo una lista de estos factores que pueden provocar estrés familiar y que pueden deteriorar las relaciones si no se hace absolutamente nada para superarlas. Veamos esa lista y consejos para la gestión de esas situaciones:

 

– No conocer y/o entender los estados de desarrollo de los niños

Uno de los factores de más estrés familiar que veo en mi consulta es no saber qué es un niño, qué conductas y comportamientos son normales para su edad, ya que en muchos aspectos no se parece al adulto. La lista es larga ya que va desde el nacimiento hasta el final de su infancia: cómo, cuánto y cuándo duerme, cómo, cuánto y cuándo come, cuándo camina, cuándo habla,  cómo se enfada o gestiona sus emociones, qué necesita cuando llora, etc. Esta incertidumbre puede provocar mucho estrés y el contínuo “¿lo estaré haciendo bien?” que lleva a consultar en grupos de crianza, reunirse con familias con hijos de la misma edad…Gran idea si se pretendemos quedarnos más tranquilas.

 

– Creer que el niño es el responsable de nuestros estados de ánimos

“¡Es que me hace enfadar!”, típica frase que se suelta cuando el niño actúa negándose a obedecer o molestando a ojos del adulto. El niño hace de niño, no pretende molestar ni “hacer enfadar” a nadie, pero aún así se llega a creer que son responsables de nuestras propias emociones. esa situación puede ser muy estresante para el niño, ya que exculpa al adulto y culpa al niño, sintiéndose totalmente responsable de cómo se pueda sentir el adulto. Cada uno es responsable de su estado de ánimo y ésto es lo que debemos transmitirle al niño.

 

– El lloro y rabietas de los niños

Como comento en el primer factor, la gestión de las emociones, no saber cómo hacerlo, si se debe permitir al niño llorar, gritar, morder, pegar, enfadarse…provoca gran estrés, tanto a adultos como a niños. En la adultez no está bien visto gritar, ni pegar, ni enfadarse con alguien y llorar suele ser ignorado y poco acompañado (“venga va, no llores…”), evidentemente esta represión y visión de las emociones desagradables, que no negativas, provoca que sentirnos así y verlo en los niños más intenso, provoque estrés y angustia. Llorar y enfadarse siempre será una buena forma de desahogarse y de aprendizaje de autocontrol paulatino de la emoción, si entendemos que es normal, necesario y vital para el desarrollo del ser humano, dejaremos de condenar esas emociones, empezando por aceptar las de los niños. 

 

– La demanda continua

Junto al bebé también nace un ser que necesita de apego y contacto continuo durante al menos sus primeros 9 meses, que poco a poco irá necesitando menos al adulto, especialmente a la principal figura de apego que suele ser la madre, hasta la adolescencia. Claro que esa demanda (de pecho, de brazos, de juego…) es diferente en un bebé de 4 meses y en un niño de 4 años. Que el niño necesite al adulto tanto, que no permita que lleve una vida como la que tenía (dormir cómo antes, salir, hacer deporte, descansar…), creer en esas expectativas, puede provocar mucho estrés. Aceptar que se tiene un ser vivo mamífero a cargo y conocer sus necesidades más vitales, puede bajar la intensidad de la vida familiar: tener un hijo no es lo mismo que no tenerlo, no hay más.

 

– Dormir poco por los despertares del niño

No dormir lo que se necesita pasa factura a nivel físico y emocional. Lo se. Es una de las situaciones que peor llevan las madres y padres: no dormir, dormir poco o dormir mal. Los bebés, por lo general, hasta los 3 años aproximadamente, no duermen lo que se dice del tirón y tienen numerosos despertares. Eso es normal en ellos, su ritmo es diferente, no hay más y la única forma de que duerman como los adultos es poniendo en práctica la tortura de los métodos conductistas, que pasan factura en un futuro no muy lejano. Por lo tanto se debe luchar por una mejor conciliación que no obligue a las madres, especialmente las que tienen la baja maternal de 16 semanas (aquí en España), a trabajar tan pronto si no duermen todo lo bien que deberían. Aquí puedes leer sobre este tema.

 

– Que coman mucho o poco o mal

Uf, el tema de la comida es un grandísimo factor de estrés para toda la familia, sobretodo si el bebé o niño come lo que consideraríamos “poco”, pero ¿qué es poco?

Eso suele decidirlo el o la pediatra, que aunque no tenga especialidad en nutrición o algo relacionado con el tema, recomienda ciertas cantidades, puede que en forma de papillas o promoviendo la alimentación autorregulada por el bebé; sea lo que sea, las cantidades no suelen coincidir con lo que realmente ingiere el bebé o niño y esa expectativa frustra mucho. Es importante saber que es contraproducente obligar a los niños a comer y que se autorregulan perfectamente si ofrecemos una dieta variada y saludable.

 

– Su salud

Ai…cuando el niño se pone malito, el estrés crece rápidamente, no saber cómo ayudarle, verle sufrir y pasarlo mal o verle decaído es desesperante. Aquí poco más que paciencia y acompañar al niño en su recuperación, que afectará al aumento de demanda de las madres y padres. Aquí te explico los aliados de los niños en su salud

 

– No hacer tribu

Más arriba lo comento: criar en comunidad es la mejor forma de reducir el estrés mientras educamos. Madres con madres y padres con padres, en tribu, compartiendo preocupaciones para comprobar que tus hijos también pasan por lo mismo o para comprobar que no todos son iguales, sea lo que sea, de un grupo de apoyo se sale restaurada y más empoderada! Busca o crea un grupo con el que compartir tu crianza, que tengan una filosofía de crianza parecida y respetuosa.

 

– No cumplir expectativas 

Cuando no se consigue lo que se espera, el estrés aparece y crece y crece a no ser que trabajemos en ello. En la crianza pueden no cumplirse muchas expectativas: que tu bebé sea prematuro, no poder dar el pecho, que el niño sea “poco” comedor, que tenga unas rabietas incontrolables que aparecen de golpe y sin aparente explicación, un parto instrumentalizado y poco o nada respetado, un bebé que pasa por alguna enfermedad o proceso clínico inesperado…y mil cosas más que condicionan el estado de ánimo y las emociones de cualquier madre o padre. Aprender a vivir con ellos no es fácil, pero es posible. Una vez más, encontrar apoyo en otras familias puede ser la clave. 

 

– No tener el apoyo del entorno familiar, de la pareja, etc.

Cuando se cría desde el instinto, una madre sobretodo, puede encontrarse con un entorno hostil, contrario y amenazante. Cuando la madre decide dar el pecho puede que le digan que para qué si puede dar biberón, y si decide dar el biberón puede que le digan que porque no da el pecho que es lo mejor. Y con esto pues con todo, especialmente cuando empieza todo, ya en el embarazo y posteriormente en el postparto, uno de los momentos de la vida de una mujer más frágil y sensible, un momento incomprendido y tabú, que otorga unos sentimientos e instinto que no todo el mundo entiende (“no quiero que nadie coja a mi bebé de 2 meses, me pongo nerviosa y me sale la vena más mamífera”), por eso otra vez el apoyo del grupo es primordial para esa madre si no tiene ningún apoyo más en su forma de criar.

 

Las madres, el 90% de personas con las que trabajo, se encuentran actualmente en una sociedad que condena el sentido común e instinto materno, se la infantiliza e inferioriza si defiende a su cría, si quiere parir en casa o si no quiere ir al médico para todas las revisiones de su hijo. Se ha idealizado tanto una crianza profesional que no se ve a las madres capaces de valorar cuando sus hijos necesitan ayuda y se las hace sentir mal por no seguir las normas. Este factor, es el que provoca mayor estrés de todos. La protección de la maternidad e infancia queda aún muy lejos, ¡yo sigo trabajando en ello!

 

Mo Queralt

LOS 12 MAYORES ERRORES QUE NO PERMITEN UNA INFANCIA DIGNA DE RECORDAR

LOS 12 MAYORES ERRORES QUE NO PERMITEN UNA INFANCIA DIGNA DE RECORDAR

A día de hoy llevamos casi tres meses de confinamiento (hasta que los niños han podido salir a ciertas horas del día) y aunque la convivencia puede complicarse por momentos, también se puede procurar que los hijos tengan una infancia digna y feliz, con sus altibajos, sus conductas y comportamientos indeseados típicos de los niños y sus demandas.

Hay una serie de cosas que hacen los adultos que complican la convivencia con los hijos, estén o no confinados; pero ahora más que nunca, puede afectarles. Si no se trata a los niños como a personas que no se enteran de que está pasando, se pueden tener en cuenta sus derechos, sus emociones, sus enfados…etc.

Vamos a por la lista de acciones que interfieren en la armonía familiar, si necesitas ayuda para gestionar cualquiera de ellas, sabes donde encontrarme: 

Gritos

A nadie le gusta que le griten. El grito ni educa ni enseña nada más que a temer al adulto. Es una forma de desahogarse y en los niños se puede ir gestionando con cariño y paciencia, pero el adulto que grita, transmite inseguridad, descontrol y poca confianza. Trabaja en ello, es una inversión de futuro.

Amenazas

A nadie le gusta que le amenacen. La amenaza se utiliza para conseguir lo que el adulto quiere, según su criterio, pero tampoco educa ni es pedagógica, sobre todo si se utiliza el chantaje emocional. El niño actuará para evitar que se cumpla la amenaza pero jamás aprenderá el valor de comportarse correctamente en ese momento. Una vez más la amenaza provoca en el niño la sensación de inseguridad, descontrol y poca confianza en el adulto, que a ojos del niño parecerá no tener recursos para educar y gestionar los conflictos, es el camino fácil, no el correcto.

Castigos y premios

A nadie le gusta que le castiguen. Las consecuencias insanas y poco naturales del castigo por hacer algo “malo” y el premio por hacer algo “bueno”, conseguirán en el niño que obedezca para obtener premio o para evitar el castigo, nada más ni nada menos. Como en los gritos y las amenazas, ni son educativos ni van a enseñar al niño más que a mentir y a no ser descubierto, o a mentir para conseguir un premio nada merecido.

Comparaciones

A nadie le gusta que le comparen con nadie. Como bien dicen las comparaciones son odiosas y pueden llegar a crear en el niño un sentimiento de celos y agonía por no ser como “el otro”. Esto además se suma a una baja autoestima, poco amor propio y no estar satisfecho consigo mismo. Jamás será suficiente para ese niño ser quién es. No compares, es así de simple y así de fácil.

Agresiones

A nadie le gusta que le agredan. Hay artículos enteros sobre este tema y miles de estudios que ponen la piel de gallina. A las personas no se las pega. Punto. Si pegas a tu hijo, por favor, habla conmigo o con alguien que pueda ayudarte, o verás las consecuencias en tus hijos en un futuro muy cercano, y no te va a gustar lo que vas a ver. Pegar enseña al niño que así se solucionan los problemas, que puede pegar a los demás para enseñarles o conseguir lo que quiere y que es una forma normalizada de adquirir poder sobre los demás. De adulto posiblemente agreda a sus hijos porque es lo que hicieron con él y crea que es, no solo normal, si no preferible. 

Abuso de poder

A nadie les gusta que le dominen. Tu eres el adulto, no el niño, y como tal es tu RESPONSABILIDAD mantenerlo a salvo física y emocionalmente. No pongas excusas. Ser mayor, más grande, más experimentado, más listo, más experto y más inteligente te da todavía menos poder para abusar de tu autoridad. Precisamente con todo ese poder debes educar a tu hijo desde la compasión más profunda, demostrando tolerancia y entendimiento. Duros con el problema, suaves con las personas. 

Ir en contra de las necesidades del niño 

A nadie le gusta que le hagan ir a contranatura. La práctica de una crianza irrespetuosa que obliga a los niños a comportarse como adultos, solo confunde al niño, que hará lo que le digan los adultos sin cuestionarse si es lo mejor para él. Por ejemplo: negarle el pecho si lo necesita, no dejarle dormir con nosotros y obligarle a dormir solo aunque él no pueda o no quiera, dejarlo muchas horas en un lugar estático (parque de malla, trona, cochecito, etc), obligarle a comer…o cualquier cosa que haga sentir al niño que no tiene el control.

Exigir a los niños lo mismo que a los adultos

A nadie le gusta que le exijan lo que no sabe hacer o para lo que no tiene capacidad. 

Se suele pedir a los niños que entiendan a los adultos, que respondan a preguntas sarcásticas o irónicas sobre sus actos o conductas que no gustan ¡¿Por qué has hecho eso?! Y por el contrario, no se permite al niño que se encargue de lo que es capaz, inferiorizándolo o haciendo las cosas el adulto para ir más rápido. ¿Cuántas veces tu hijo ha querido llevar el vaso lleno de agua solito a la mesa? ¿Cuántas veces te ha dicho “yo, mamá, yo solito”?

No permitir ser autónomos

Como comento más arriba, no se le dan al niño responsabilidades de las que es capaz a partir de cierta edad, por ejemplo del hogar: poner un plato en la mesa, poner una lavadora, tender y doblar su ropa… Por otro lado se les corrige por estas acciones si no las realizan como el adulto, cuando lo importante es que las realicen y vayan congiendo confianza y práctica. 

Ser negligentes o por el contrario, sobreprotectores

La negligencia supone lo contrario de la protección. No es saludable, pone en peligro la salud física y mental de los hijos y les deja totalmente desprotegidos emocionalmente, sin recursos para la adultez. La sobreprotección no permite un desarrollo natural, impidiendo al niño vivir experiencias que no son peligrosas, por un miedo injustificado del adulto. 

Autoritarismo en lugar de autoridad 

Estos dos conceptos pueden parecer iguales pero son muy diferentes. Ejercer el autoritarismo no permite al niño encontrar sus propios límites, se rige por normas y leyes que crea el adulto sin conceder al niño la duda, el juicio y la sentencia los declara el adulto, la opinión del niño no cuenta ni en las decisiones que le conciernen. En cambio, la autoridad marca unos límites sanos, para dar seguridad al niño y que no entre en un bucle de descontrol que pueda dañarle o dañar a otros. Los límites se marcan porque se piensa en la seguridad del niño, permitiendo que cometa errores.

No permitir al niño ser quien ha venido a ser

A nadie le gusta que le hagan ser lo que no es. Las personas nacemos con un carácter y una personalidad que va acentuándose o creciendo durante la infancia hasta la adultez, se nace y se hace. Si el niño es un líder, le gusta “mandar”, se le da bien llevar un grupo de niño hacia una acción concreta, etc. no se le debe cortar las alas a su liderazgo, por el contrario, se le debe enseñar a ser un líder justo y benévolo.

La crianza no es fácil, los padres deben lidiar, no solo con el propio carácter (no llegamos a conocernos ni a nosotros mismos ni a controlarnos en muchas situaciones), sino con la de los demás miembros de la familia. Convivir con diferentes personalidades puede ser muy agotador, pero la situación se complica por momentos si para educar: se grita, se pega, se compara, se amenaza…y toda la lista nombrada. 

Como adultos está en nuestras manos tratar de darles a los hijos una infancia en la que recuerden más momentos agradables y afectuosos, de risas más que de lloros, de amor y menos de miedo, de contacto visual para acariciar no para reprender. Puedes empezar hoy mismo.

Mo Queralt

DE CUANDO EL SUEÑO INFANTIL SE CONVIRTIÓ EN UNA PATOLOGÍA

DE CUANDO EL SUEÑO INFANTIL SE CONVIRTIÓ EN UNA PATOLOGÍA

Cuando se patologiza el sueño normal del niño pueden ocurrir varias cosas, entre ellas creer que la mayoría de los niños tiene problemas de sueño. Justo después de haberme formado en neurociencia del sueño infantil, como un imprescindible para mi trabajo como orientadora, empecé a investigar sobre el motivo por el cual tratamos como problemas patológicos las conductas normales de los niños, teniendo en cuenta su rango de edad: sueño infantil y dormir con los padres, exteriorización de emociones (rabietas, llanto…), morder, tirar cosas, comer poco y a trozos, no compartir, portear, mamar después de x meses…todo lo que tenga que ver con seguir el ritmo natural del niño parece no ser lo correcto. 

Y durante esa investigación me encontré con un profundo agujero negro lleno de intereses económicos, con la creación de necesidades innecesarias que hacen dudar a las madres y padres más mamíferos e instintivos. Todo esto nos está pasando factura como sociedad.

Pero hoy concretamente quiero profundizar en el sueño infantil, el gran incomprendido de la crianza. Parece ser que ningún niño duerme “bien”, o duermen demasiado o demasiado poco, o pocas horas o demasiadas, o se despiertan muchas veces o pocas durante la noche. Nada es normal en el sueño infantil. O eso quieren hacernos creer…

Me voy a poner un poco técnica -pero poco, lo prometo- para acercarte mínimamente al tema que quiero tratar ahora: la administración de hormonas o antihistamínicos para que el niño sano duerma. Y digo sano porque se está administrando sin receta, sin medidas y sin un seguimiento a niños sin ningún tipo de patología neurológica, solo para que el niño que parece no dormir bien o tarda mucho en dormirse, pueda hacerlo.

  1. LA HORMONA MELATONINA

La hormona más conocida que se emplea es la melatonina o melamil (suplemento más famoso), que induce al sueño. Es una hormona producida por la glándula pineal y se relaciona estructuralmente con la serotonina (que regula el tráfico nervioso y la actividad cerebral). Además la melatonina, la gran protagonista de este post, se asocia al control de los ritmos circadianos (que serían los cambios físicos, mentales y conductuales que siguen un ciclo diario, y que se refieren especialmente a la luz y a la oscuridad en el ambiente de un organismo y el hecho de estar despierto de día y dormir por las noches sería un claro ejemplo de ritmo circadiano justamente relacionado con la luz) y a la adaptación a la luz-oscuridad. Tiene efecto hipnótico o estimulante.

En tema de estudios e investigaciones sobre los efectos de la administración de melatonina, el debate está servido: no hay estudios a medio y largo plazo como para asegurar su inocuidad en adultos y mucho menos en niños. Lo que sí está demostrado es que en los niños, puede agravar procesos convulsivos y si se administra sin ningún tipo de control por parte de un profesional adecuado (neuropsicólogo, por ejemplo), puede provocar una grave interrupción del sueño. 

En definitiva se puede ver alterado el sistema endocrino de los niños, especialmente el sistema reproductivo: varios estudios han demostrado que puede dañar la función del esperma y provocar ciclos menstruales irregulares, lo que nos hace sospechar que también puedan afectar a los niños a largo plazo.

De hecho, ni siquiera queda claro qué cantidad debe administrarse para saber si funciona o no y si puede tener consecuencias como las que has leído más arriba.

La melatonina se puede tomar de dos formas: de liberación inmediata o rápida, que serviría para quedarse dormido y de liberación controlada que serviría para mantenerse despierto, peeeero aún así, esto es en principio, ya que una vez más, los resultados de las investigaciones no son muy sólidos.

Entonces, ¿en qué casos se podría administrar?

A los niños con retraso en el desarrollo psicomotor o mental, que podrían tener una deficiencia de dicha hormona o en sus niveles de segregación, por tanto tendrían ciclos irregulares de sueño y de vigilia. Aunque los estudios no tienen clara cuánta deben administrar y claro, experimentar con niños debe cogerse con pinzas.

A los niños con deficiencias visuales severas. Parece que puede ayudar a dormir a horas concretas, pero tampoco se sabe del todo si funciona.

A los niños con TEA (desórdenes del espectro autista), ya que pueden padecer alteraciones en los patrones de sueño y parece funcionar bastante bien en caso de que lo necesiten, no sin antes tener una valoración previa exhaustiva y patrones de sueño muy negativos como para tener que administrarla.

Y en niños sanos, ¿por qué no?

Porque para empezar los niños sanos no tienen problemas de sueño, solo en un porciento taaaaaaaaan pequeño que no se ven casos en años, además lo más importante para no hacerlo es que SU USO SEGURO NO HA SIDO DEMOSTRADO. 

Cito textualmente lo que hizo en mayo del 2010 la Subdirección General de Inspección y Control de Medicamentos, que retiró todo producto que llevara melatonina por el consumo sin control que se hacía “…la Directora de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios conforme a lo establecido en el articulo 99 de la citada Ley y en relación con el mencionado Real Decreto, ha resuelto ordenar que se proceda a la retirada del mercado de todos los ejemplares de los citados productos”. Todavía debo investigar cómo está el tema actualmente, ya que conozco decenas de familias que la consiguen sin problemas en farmacias y herbolarios, pero que se hiciera esto da mucho que pensar sobre sus posibles efectos, ¿no crees?

En definitiva y para no alargarme mucho más en tecnicismos ni estudios os resumo: una hormona que pueda a afectar negativamente a todos los niveles posibles (endocrino, inmunológico, cronobiológico, nutricional e incluso cardiovascular), de la que no conocemos sus efectos secundarios a medio y largo plazo, especialmente en menores de 3 años, se vende como “suplemento nutricional” sin ningún tipo de moralidad ni ética por los niños, sin ni siquiera estar seguros de que dosis debemos dar, nos dice que NO DEBE ADMINISTRARSE sin un control súper riguroso y un seguimiento minucioso de todo el proceso por parte del profesional adecuado, que a su vez puede no conocer toda esta información y recetarla con total impunidad. 

¿Qué debes saber antes de decidirte por su administración?

  • Cómo se ha comentado más arriba, no se conocen efectos secundarios
  • Los efectos no son inmediatos en la mayoría de los casos, pudiendo verse efectos entre los 45-75 días desde su administración
  • El niño puede ser alérgico al suplemento artificial, con graves consecuencias
  • Cómo leíste antes, puede alterar el sueño, simple.
  • Se le puede hacer una prueba para comprobar si el niño tiene carencia de melatonina en su organismo con un simple análisis de saliva. Si tiene carencia (raro, rarísimo en niños sanos) no se le debe administrar. Tan sencillo como hacer esto puede evitar complicaciones y confirmar que tu hijo no duerme bien por otros motivos, como ocurre en el 99% de las veces.
  • Empieza a relacionarse con problemas de la conducta, tdah, etc.
  • Ayuda a inducir el sueño, no a no despertarse a media noche.
  • Una buena rutina sustituye la melatonina artificial (¡habla conmigo!)
  • La luz de las pantallas retrasa la aparición de la melatonina, por eso es conveniente no dejar que los niños vean ni el móvil, ni la tablet o la tele unas dos horas antes de la intención de ir a dormir.
  • El ser humano segrega su propia melatonina, al igual que las cientos de sustancias que regulan todo en el cuerpo animal, incluidos los humanos. 
  • El sueño de tu niño seguramente es normal, normaliza tu misma esa situación.
  1. ANTIHISTAMÍNICOS

Los antihistamínicos, conocidos y utilizados por muchos para las alergias, tienen un efecto sedante y provoca somnolencia, por eso las personas que los consumen no deberían conducir sin saber en qué momento después de tomarlo, hay más riesgo de adormilarse.

Entre estos medicamentos hablaré de los que contienen hidroxicina y alimemazina, como principios activos de los antihistamínicos.

Vuelvo a ponerme un poco técnica para que se entienda bien lo que quiero explicar. La histamina es una hormona y un neurotransmisor (molécula que transmite, amplifica y modula señales eléctricas entre neuronas y células), se deriva de la histidina (un aminoácido, la base de las proteínas) y tiene la capacidad de gestionar cuerpos extraños en nuestro organismo, esencial para disminuir las reacciones alérgicas. Esta hormona regula el ritmo biológico del sueño, el apetito y la sed y la temperatura entre varias cosas más. 

Es decir, un antihistamínico pretende disminuir los síntomas de las alergias ocasionadas por la liberación de histamina. De todas las patologías conocidas que podemos paliar con este medicamento (alergia al polen, urticarias, picaduras de insectos…), NO CONSTA DE NINGÚN MODO tratar desórdenes del sueño o insomnio. Ni en adultos ni mucho menos en niños.

Entonces, ¿por qué no podemos dárselo a los niños para ayudarles a dormir?

A parte de que no sirve para eso, evidentemente, hay más razones igual de importantes: las reacciones adversas. Se van estudiando y mejorando este tipo de medicamentos para que cada vez provoque, por ejemplo, menos efectos hipnóticos. Pero aún así, lo hace actualmente. 

El efecto más representativo es el sedante, pero luego están el mareo, la visión borrosa, la euforia o el insomnio (justo lo contrario de que se quiere conseguir), ansiedad, irritabilidad y excitabilidad con nerviosismo (especialmente en niños), fotosensibilidad (ojo con la exposición solar), deshidratación…y suma y sigue.

Además la hidroxicina y alimemazina no son compatibles durante el embarazo y la lactancia. Y contraindicadas a menores de 2 años. Para conseguir un efecto sedante en el niño muchas veces se va aumentando la dosis y es fácil llegar a niveles de toxicidad peligrosos para su salud.

Desde hace unos años atrás, varios profesionales que promueven el conductismo (variar una conducta mediante condicionamientos y estrategias poco éticos) nos han querido hacer creer que los niños tienen problemas de sueño si no duermen como un adulto, si no saben dormir solos, si no se duermen sin estar enganchados al pecho, si no saben dormir en su propia habitación, si no duermen del tirón, si no duermen 12 horas seguidas…

Y todo esto señoras y señores, es precisamente al contrario, si no lo hacen, es que tienen un sueño NORMAL. Tal vez toque aceptar que no son adultos, que su sueño es diferente en todos sus aspectos, fases de sueño, cantidad de sueño NREM y REM, horas de sueño y descanso… 

Si pensamos que así es cómo debe dormir un niño para tener un desarrollo saludable y pueda pasar a dormir como un adulto en máximo 3-6 años, se dejaría de perseguir el sueño infantil como un problema que hay que arreglar. 

El único problema es creer que es un problema. 

Mo Queralt

NO ES LO MISMO

NO ES LO MISMO

Hace algunos años atrás, la sociedad decidió que los bebés y niños no debían estar tanto ni tan cerca de su madre. ¿Por qué razón? sigue siendo un misterio….. pero el caso es que ha cambiado nuestras vidas y nuestras percepciones emocionales. Nos hemos separado paulatinamente de nuestros hijos y ni siquiera nos hemos dado cuenta. Pero podemos verlo a diario en nuestro comportamiento, la paciencia que ya no tenemos, las acciones y demandas de nuestros hijos hacia nosotros, etc. En este vídeo quiero resumir este gran cambio que te invito a reflexionar.

MI ENTREVISTA EN LA RADIO SOBRE CRIANZA RESPETUOSA

MI ENTREVISTA EN LA RADIO SOBRE CRIANZA RESPETUOSA

Cuando me propusieron hablar en la radio sobre mi trabajo y la crianza respetuosa, me entusiasmé! Cada vez se habla más sobre crianza respetuosa y me parece un tanto curioso, cuando ha sido la forma de crianza durante millones de años…pero con el paso del tiempola exigencia de la sociedad sobre como actuar como padres, la cantidad de horas que trabajamos, etc. ha hecho de la crianza respetuosa una «nueva» forma de tratar a nuestr@s hij@s. Oír mi voz fue muy interesante y ahora podéis hacerlo vosotros. No dejéis de comentar vuestra postura al respecto.

Escucha aquí la entrevista!

¿POR QUÉ NUTRIR MEDIANTE LACTANCIA MATERNA?

¿POR QUÉ NUTRIR MEDIANTE LACTANCIA MATERNA?

Según recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría y de la Organización Mundial de la Salud respecto a la lactancia materna se debería alimentar al bebé exclusivamente de leche materna (siempre que sea posible directamente del pecho) durante los 6 primeros meses y a partir de aquí empezar a ofrecer (ofrecer no es lo mismo que dar) alimentación complementaria.

Es decir, que hay un alimento principal, la leche materna -así que debe mamar más que comer- y hasta mínimo los dos años de edad.

¿Y porque quedarse ahí?

Podemos seguir estas recomendaciones  -que se han demostrado con estudios fiables-  o las de nuestro corazón, que nos dirá exactamente lo que debemos hacer, y que difícilmente se equivocará al respecto.

En mi opinión nos complicamos la vida innecesariamente en la cría de nuestros hijos en muchos aspectos, y sobretodo en lo que se refiere al primer año de vida.

Muchas madres me comunican que no quieren dar el pecho porque supone estar pendiente del bebé, o de levantarse por la noche a darle el pecho en una silla para luego volver a dejarlo en la cuna…

Pero si nos paramos a pensar es mucho más complicado dar el biberón:

Tenemos que prepararlo: medir la cantidad de leche en polvo adecuada, la cantidad de agua adecuada, calentarlo a la temperatura idónea, hacer la mezcla y comprobar si está muy caliente (a veces tendremos que esperar a que se enfríe) o si está muy frío (a veces tendremos que volver a calentarlo).

La única ventaja es que pueden turnarse el padre y la madre para levantarse a darle el biberón, ¿pero no sería mas fácil para todos –especialmente para el bebé- que el padre se levantara para colocar al bebé en el pecho y dar el pecho directamente?

La madre prácticamente no tiene que moverse, ni que levantarse, ni abrir los ojos siquiera!, gran cantidad de madres que dan de mamar durante la noche y practican colecho reconocen que muchas veces no se acuerdan de cuándo ni cuánto han dado de mamar a sus bebés, y todas ellas, aun con sus idas y venidas, reconocen que no se volverían a perder un momento como este.

Además de la NUTRICIÓN EMOCIONAL (cariño, calor, seguridad,…) que nuestros bebés reciben mediante la lactancia.

A las mamas que dudan si deben o no seguir su instinto les invito a probarlo, a experimentar como mamíferas que somos, la gran ventaja que nos ha dado la naturaleza, dar el pecho a nuestras crías.

 

Mónica Queralt

 

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