LO QUE NUNCA LES DIGO A MIS HIJ@S

LO QUE NUNCA LES DIGO A MIS HIJ@S

Como dice Victor Küppers, mi estado de ánimo es mi responsabilidad. Pero también es verdad que el estado de ánimo de mis hijos, en buena parte, también lo es. Una madre o padre debe conocer el poder de sus palabras.

Mis acciones, mi tono de voz, mis formas pueden evitar o provocar un conflicto y dejar huella en mis hijos.

Debemos tener en cuenta que lo importante no es el QUÉ sino el CÓMO y dependiendo de cómo digamos las cosas les afectará de un modo u otro, dependiendo de cómo proyectemos nuestras palabras hacia el otro provocaremos una reacción u otra.

Este trato respetuoso es una grandísima inversión de futuro ya que todas las conexiones cerebrales que se hacen en la infancia crean al futuro adulto.

Hay frases, comentarios y palabras que evito decirles a mis hijos. Muchas veces se me escapan, otras veces me puede el cansancio y alzo la voz, otras me enfado cuando la paciencia se me acaba (aunque tenga mucha), pero nunca proyecto ese sentimiento en mis hijos y si lo hago, me disculpo, pido perdón y les explico que las personas a veces no controlamos nuestras emociones, pero debemos aprender a gestionarlas.

Personalmente tengo mucho cuidado en como me dirijo a los niños por lo menos trabajo en ello la mayor parte del tiempo.

Por ejemplo nunca les he dicho a mis hijos que son imprudentes, pero sí que es peligroso e imprudente tocar el fuego.

Nunca les he dicho que son movidos o inquietos, pero sí les enseño a autocontrolarse, mantener la calma y relajarse enseñándoles técnicas de relajación o poniendo música suave.

Nunca les he dicho que se tienen que acabar toda la comida, pero sí les propongo probarlo todo.

Nunca les he dicho que se callen o dejen de gritar, pero sí que bajaran la voz.

Nunca les digo que no peguen al perro, pero sí que lo traten bien.

Nunca amenazo, ni insulto, ni etiqueto, ni humillo.

Evito decir NO continuamente y lo sustituyo por un ESTO SI.

Precisamente mi papel como madre es proteger a mis hijos de eso y enseñarles que, sus padres, las personas que más les quieren, nunca van a herirles de ese modo.

Lo que tenemos que tener en cuenta es que en los niños el proceso evolutivo emocional ocurre con más lentitud, profundidad e intensidad, ya que todavía están aprendiendo a gestionar sus emociones. Por eso es vital que les expliquemos a los niños que es normal sentir y experimentar todas y cada una de las emociones, sea enfado, alegría, miedo, asco o sorpresa. Todas igual de importantes, todas igual de necesarias y todas evolucionan si se permiten.

Tal vez no sepas como dirigirte a tus hijos, qué decirles y cómo decirlo, pero sabes lo que NO va ayudar en su desarrollo, lo que va a impedir una buena relación entre vosotros, lo que va a alejarte de ellos. Sabes las palabras que hieren, que duelen y que marcan.

Evítalas.

Busca alternativas más productivas y que acerquen vuestros corazones.

Utiliza la empatía y trata a tu hijo como te gustaría que te trataran. Acertarás seguro!

Mo Queralt

LAS 10 ASIGNATURAS QUE FALTAN EN LA ESCUELA TRADICIONAL

LAS 10 ASIGNATURAS QUE FALTAN EN LA ESCUELA TRADICIONAL

Estaréis de acuerdo conmigo en que la escuela debería ser un segundo hogar para los niños, por la cantidad de horas que están allí y los docentes su segunda familia, por todo el tiempo que pasan a su lado. Sería interesante otro artículo con las asignaturas que sobran, pero ahora mismo lo más importante para mí son las carencias de los alumnos en cuanto a la escuela actual.

Desde mi punto de vista estas asignaturas son IMPRESCINDIBLES en la vida de cualquier persona, pero especialmente para los niños que están aprendiendo, madurando, creciendo y evolucionando continuamente y a una rapidez de vértigo. Empecemos!

– Educación ambiental.

Podría ser la de ciencias naturales de toda la vida pero más destinada a la vida diaria y más cercana, para conocer su entorno: que árboles hay en tu ciudad y que frutos dan, porque el cielo es azul, cómo se cultiva un tomate (no vale pintar un tomate en un papel, eh! Se trata de plantar uno y ver todo su proceso), que animales podemos encontrarnos en la ciudad o en nuestros bosques más cercanos, etc.

– Educación sexual.

Me parece increíble que a día de hoy no haya una asignatura anual obligatoria sobre sexualidad, ni que los niños no sepan sobre su cuerpo ni lo conozcan su cuerpo. No solo que aprendan de dónde vienen los niños, si no el antes y el después. Tienen que saber qué es normal, que sensaciones intervienen, la importancia de conocerse físicamente, etc. Normalizar el conocimiento del cuerpo en general.

– Inteligencia emocional.

No se puede ir por la vida sin saber cómo identificar, gestionar y aceptar las emociones propias y las de los demás. Empezamos la casa por el tejado: damos lecciones, enseñamos cultura general y metemos información en sus cabezas y de adultos son muy listos pero incapaces de mantener una discusión sin gritar o tener una relación sana.

– Socorrismo.

No se trata de que sepan reanimación cardiopulmonar. Propongo algo más sencillo! Curar una herida bien, saber qué hacer en caso de torcedura, como aplicar el hielo en un golpe, etc.  

– Comunicación.

Comunicación no verbal, programación neurolingüística, la importancia de la forma en qué transmitimos los mensajes, malentendidos…Está claro que los niños son grandes comunicadores, potenciemos esa capacidad en el aula para que no la pierdan de mayores.

– Resolución de conflictos.

Enseñarles mediación de conflictos, como gestionar un problema, recursos y herramientas para relacionarse, etc. Éste tema da para mucho muchísimo! Y repercutiría en el hogar con la familia.

– Yoga y meditación.

Un niño en calma es un niño que soluciona mejor los conflictos y se comunica mejor. Ya se conocen los increíbles beneficios de la práctica del yoga y la meditación. En las escuelas con niños sentados en pupitres la mayor parte del día, se necesita urgentemente practicarlo.

– Labores del hogar.

Recuerdo que mi madre me contaba que en la escuela en los años 50-60 se hacía la asignatura de labores. Evidentemente era solo para niñas, pero ¿Y si fuese para todos los niños? Ya que en casa tenemos poco tiempo para dedicarles a los niños y a enseñar cosas tan básicas como a coser un botón,  que se haga en la escuela con la de horas que pasa allí.

– Alimentación y salud general.

No hace falta que sean nutricionistas, pero, ¿a que estaría muy bien que supieran que un plátano tiene potasio y nos aporta gran cantidad de energía? O que conozcan los componentes de los productos anunciados por televisión, que fueran conscientes de lo que consumen, responsables de su propia salud.

– Religión y cultura.

Tal como lo lees. Pero no hablo de una religión en concreto, hablo de conocer y aprender de todas y cada una de las que conviven en nuestro planeta, sus costumbres, comidas, celebraciones, fiestas, ceremonias, crianza, relaciones…¿Qué mejor asignatura para enseñar y promover valores como el respeto y la aceptación?

Estoy segura que hay muchas más, que harían de la escuela un lugar que enseña a ser feliz o ese debería ser su cometido. Si un niño es feliz, tiene una buena autoestima y si se le enseñan recursos para ser asertivo e inteligente emocionalmente no habrá absolutamente nada que no puedan conseguir.

La información de toda la vida ya la encontramos en internet, enseñemos a los niños a gestionarse por dentro y por fuera desde el entendimiento, el cariño, la paciencia y el amor, los valores y principios para vivir con tolerancia y compasión.

¿Alguna más que quieras añadir?

Mo Queralt

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