CÓMO CAMBIAR LAS CONDUCTAS INDESEADAS DE LOS NIÑOS

Publicado en Oct 14, 2017 | 2 comentarios

CÓMO CAMBIAR LAS CONDUCTAS INDESEADAS DE LOS NIÑOS

La mayoría de consultas privadas que tengo son de familias que desean cambiar el comportamiento o conductas de sus hijos, conductas inapropiadas, indeseadas o incorrectas, que entendemos que son las propias de los niños pequeños (y no tan pequeños).

Una conducta o comportamiento disruptivo se entiende que son dañinos para los mismos niños o sus cuidadores, como saltar encima del sofá, morder, pegar, arañar, tirar cosas, romper juguetes, gritar sin motivo aparente, esconder cosas, agredirse….y un sinfín de situaciones que tienen en vilo y preocupación a millones de familias de todo el mundo porque creen que sus hijos de adultos serán incontrolables y posiblemente malas personas.

Para empezar debemos entender que estas conductas son normales, que las tienen la mayoría de niños en un momento u otro de su infancia y que si se tratan con cariño y entendimiento acaban por desaparecer sin dejar rastro.

Por otra parte si le damos cierta importancia, castigamos estas conductas y censuramos los motivos, serán comportamientos difíciles de tratar y que acompañarán al niño en su adultez, donde ya no podrá ni sabrá controlar ni gestionar correctamente y sin dañar a los demás y a él mismo.

¿Qué podemos hacer con estas conductas?

Pues muchas cosas, empezando por la primera: cambiando nuestra propia conducta! Muchas de las conductas que tienen los niños son reflejos de las conductas de los padres y una conducta siempre quiere decirnos algo. Siempre.

Una “mala” conducta es una llamada de socorro. Un grito de ayuda. Un “yo no sé gestionar mis emociones, sentimientos ni tengo control sobre ellas”.

Os parecerá una tontería pero un niño feliz no se porta mal. Así que lo segundo es tener felices a nuestros niños y no hablo de consentimiento sin control, hablo de la necesidad de abrazos, de cariño, de dormir con nosotros cuando se escapa de su cama porque ha tenido una pesadilla, de hablarle a su nivel, de jugar con él y mirarle a la cara…

Un niño feliz no tiene la necesidad de llamar la atención, que no es más que una prueba de amor.

Sabiendo estas dos cosas más importantes vamos a ver que más necesitamos para cambiar una conducta inapropiada y la primera que pondré te va a sorprender mucho:

1. La conducta no se cambia. ¿Te lo esperabas? La conducta viene por algo, hay una razón por la cual necesita expresarla el niño así que se busca qué la provoca para trabajarlo.

El mayor problema que tenemos los padres es que creemos que es la conducta la que tenemos que cambiar pero ya sabemos que eso no funciona jamás.

2. Entender la conducta. Observa a tu hijo y pregúntate que crees que puede llevar a expresar esa conducta, por ejemplo: tal vez tu hijo ha venido a enseñarte un dibujo que ha hecho y como estabas pendiente del fuego en la cocina no le has podido dedicar más que una mirada sutil acompañada de un “uy si, qué bonito hijo”. Un rato después tu hijo está pintando las paredes del comedor ¡y no sabes porqué! (o si…)

3. Valorar la gravedad de la conducta. Pregúntate si es tan grave la conducta que merezca gritos, amenazas, castigos, etc. ¿Crees de veras que dejará de hacer eso que nada te gusta utilizando esas “estrategias”? Puede que a corto plazo, pero eso no educa en absoluto y la conducta se repetirá si o si muy pronto.

4. Buscar la raíz de la conducta. Como en el punto 2, piensa que ha podido pasar en el colegio, en casa de la abuela, en el parque o en vuestra casa mismo para que el niño necesite expresarse así, con esa conducta indeseable. Indaga y descubre qué necesitaba que no se ha podido trabajar en su momento y entonces:

5. Habla de ello y trabájalo. Preocúpate por cómo se siente tu hijo, que piensa, qué necesita para ser feliz, si descansa bien, si se siente acogido y querido en el colegio, si en casa de otro familiar se le respeta, si en vuestra casa está contenido y atendido. Entonces ocurre el milagro: la conducta desaparece.

6. Observar como la conducta cambia. ¿Sabe tu hijo lo que se espera de él? ¿Tiene responsabilidades en casa (si, si, un niño de 2 años puede ayudar a poner la mesa)? ¿Se le felicita por sus logros y se le contiene con cariño ante sus fracasos? Las conductas cambiarán solas, sin hacer nada más que ESTAR.

Hay conductas que ni siquiera hace falta cambiar, porque son evolutivas y acabarán pasando en poco tiempo. La paciencia también es importante en la crianza, ¿verdad? Todos sabemos que, como padres, necesitamos kilos de paciencia.

Poténciala para poder gestionar las conductas de tus hijos con un único objetivo, que no es otro que convertirles en buenas personas y eso no puede pasar si no lo somos con ellos a su vez.

Mo Queralt

2 Comentarios

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  1. Elena

    M’ha agradat molt aquesta publicación.Una veritat com un temple .Genial!

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