¿CÓMO PODEMOS GESTIONAR LAS RABIETAS DE LOS NIÑOS DE FORMA RESPETUOSA?

Publicado en Dic 21, 2016 | 0 comentarios

¿CÓMO PODEMOS GESTIONAR LAS RABIETAS DE LOS NIÑOS DE FORMA RESPETUOSA?

Hoy tengo el privilegio de contar con la colaboración en la web de Educavida de Ely Molina, de Educar en Calma, que nos responde una de las grandes preguntas que puedan surgir durante la crianza, uno de los temas más controvertidos y que suscitan más interés por parte de los padres: cómo gestionar las rabietas. 

¿Cómo podemos gestionar las rabietas de los niños de forma respetuosa?

Llega un momento en la vida de todo niño en el que las “rabietas” comienzan a hacer presencia en su día a día y, lejos de lo que podamos pensar, no es fácil para un niño pasar por ese momento de tensión emocional y no saber ni poder controlarlas.

Si estás en ese momento con tus hijos, sabes bien de lo que estoy hablando.

Para los padres tampoco es sencillo de gestionar y eso que comienzan a los dos años -más o menos- y acaban a eso de los cinco años.

La gestión de las rabietas es de las cosas que más búsquedas tienen en Google y más me preguntáis en las sesiones de coaching familiar.

Gestionar una rabieta de forma respetuosa es posible pero no es fácil.

¿Y sabes por qué no es fácil? Porque no nos gusta ver a nuestros hijos sufrir; porque, a menudo, pensamos que están siendo caprichosos y se están enfadando por cosas sin importancia -para ellos, son importantes-; porque estamos cansados y estresados del ritmo frenético de la vida y, justo el día que hemos tenido más complicado en el trabajo, nuestro hijo nos monta un espectáculo delante de todo el centro comercial y nadie es capaz de ayudarnos, más bien sentimos esas miradas que nos están acusando de ser malos padres. ¿Os suena?

Si quieres aprender a gestionar una rabieta de forma respetuoso, deberás tener en cuenta varios puntos que te voy a explicar a continuación:

Las rabietas, las pataletas, los berrinches o como lo quieras llamar, es una etapa por la que pasan TODOS los niños.

No te juzgues, no has hecho nada mal. Tu hijo no es un consentido ni un malcriado. Solo está creciendo y madurando. Recuerda que las rabietas son una etapa necesaria para los niños y demuestra madurez.

Todo pasa así que respira.

Sí, este paso es obvio, pero, a veces, es necesario leerlo. Cuando estamos muy saturados con esta etapa -o se nos juntan dos hijos en estas edades un poco más complicadas- es importante leer que SÓLO ES UNA ETAPA y que también PASARÁ.

Tu hijo no quiere echarte un pulso ni enfadarte

A veces, los adultos interpretamos las rabietas como un acto de tiranía por parte de nuestros hijos, como si quisieran enfadarnos o sacarnos de nuestras casillas.

No, no es así.

Nuestros hijos, a menudo en estas edades, pasan por fases complicadas y, como no saben ponerles palabras ni gestionar las emociones se “destapan” y caen en las rabietas.

Ahora que ya sabemos que por escuchar y atender a nuestros hijos en plena rabieta no vamos a ser malos padres ni vamos a convertir a nuestros hijos en personas maquiavélicas o tiranas, es importante conocer los pasos para gestionar la rabieta cuando ésta se dé:

¿Sabes cuál ha sido el origen?

A veces, sabemos cuál ha sido el punto de inicio de la rabieta y podemos identificar qué hacer para evitar volver a pasar por ello.

Por ejemplo, si nuestro pequeño cae en rabieta cuando ve en el mostrador una chocolatina, intentaremos no pasar por el pasillo del chocolate y pagar en la caja que tenga pilas 🙂

Si no sabemos cuál ha sido el origen, tendremos que pensar sobre qué ha pasado e intentar localizarlo… Y tener paciencia, mucha paciencia.

Acompañar a nuestro hijo

Cuando un niño está en plena rabieta nos necesita más que nunca. No lo ignores. Es tu hijo.

¿Lo harías con una amiga que está llorando desconsoladamente? ¿Y con tus padres o tu pareja? ¿Por qué nos dicen que sí podemos hacerlo cuando se trata de nuestros hijos?

Atiéndelo. Ofrécele un abrazo y, si no lo quiere, siéntate a su lado, dile cosas como “estoy aquí y quiero ayudarte”.

Ponerles palabras a los sentimientos y ayudar a gestionar las emociones

Los niños no saben, en muchas ocasiones, ponerles palabras a lo que están sintiendo.

A veces porque son muy pequeños y otras porque no saben diferenciarlas. Así que te recomiendo que comiences a ponerle palabras a sus emociones y sentimiento, que empatices con tu hijo o hija y le ayudes a canalizar sus emociones.

En todo este proceso no debemos perder la calma nunca, bajo ningún concepto. Debemos recordar que son nuestros hijos los que no saben gestionar sus emociones, no nosotros. Así que deberemos de tener mucha paciencia y armarnos de grandes dosis para no perderla.

Si en algún momento piensas que esta situación está superándote, explícale a tu hijo como te sientes y que necesitas tomarte unos minutos para relajarte y recuperar fuerzas. Vete a otra habitación, relájate, cuenta hasta diez o tómate un té. Cuando estés listo, vuelve. Seguro que entonces los dos habéis bajado el nivel de emoción y estáis preparados para hablar y dialogar.

También es bueno que te recuerde que, en plena rabieta, es absurdo intentar hacer chantaje a los niños. A corto plazo puede que nos funcione, pero eso a la larga no va a ser nada bueno para nosotros.

Si hemos decidido no ceder en algo o lo que nuestro hijo quiere es algo imposible, podemos distraer su atención con otra cosa o explicarle porque hemos decidido eso con frases cortas, sin sermones ni chantajes.

Y no está de más que os recuerde que, en muchas ocasiones, podemos adelantarnos a los momentos de rabieta si:

  • El niño no está cansado
  • Ha dormido lo suficiente
  • No tiene hambre ni sed
  • Distraer su atención con otra cosa
  • Darle una alternativa en lugar de continuar con el “NO”

Espero que os sirvan estos consejos. Sobre todo, recordad que es una etapa por la que pasan TODOS los niños y que sois los mejores padres que ellos pueden tener.

Os dejo con este refrán:

“Quiéreme cuando menos lo merezca porque será cuando más lo necesite”

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Soy Ely Molina, mamá de tres, maestra y responsable de Educar en calma, un lugar en el que aplicamos el concepto “slow life” al mundo de la educación.

En Educar en calma encontraréis formación y asesoramiento para familias siempre desde el respeto hacia el niño.

La educación en calma, dialogada, respetuosa y empática lleva más tiempo, pero es más eficaz que la educación autoritaria e impuesta. ¿Te unes a “educar en calma”?

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