LAS 10 CLAVES IMPRESCINDIBLES PARA GESTIONAR UN COLAPSO EMOCIONAL (RABIETA)

Publicado en Nov 30, 2016 | 9 comentarios

LAS 10 CLAVES IMPRESCINDIBLES PARA GESTIONAR UN COLAPSO EMOCIONAL (RABIETA)

Esta semana 8 grandes profesionales en infancia, crianza, educación, familia y maternidad dan respuesta a esta pregunta:

¿QUÉ RECURSO TE FUNCIONA Y/O PROPONES PARA GESTIONAR UN COLAPSO EMOCIONAL (RABIETA)?

Uno de los temas más consultados y que preocupan a las mamás y papás de casi todo el mundo.

Ya sabéis lo poco que me gustan estas palabras, que denotan negatividad (como rabieta, berrinche, pataleta…) para definir la exteriorización de emociones, el colapso emocional, el bloqueo mental que presentan los bebés y niños cuando están aprendiendo a gestionar y autocontrolar sus emociones y sentimientos, por eso, para empezar a normalizarlo, debemos ponerle un nombre menos agresivo, más real, más humano.

La valiosa opinión de mis compañeras te servirá para que puedas comprobar que, ante una “rabieta” hace falta poco más que cariño, entendimiento y comprensión, acompañando al niño en el proceso para paliar su sufrimiento y para que acepte sus emociones y aprenda a gestionarlas.

A continuación te presento a las 8 mamás y profesionales con sus respectivas respuestas a la pregunta, no dejes de visitar sus blogs o webs, imprescindibles en tu crianza!

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La respuesta breve a tu pregunta sería, sin duda, la empatía.

No he probado ni encontrado nada que calme mejor y más rápido a mi hijo, o cualquier niño/a a mi cargo en caso de colapso emocional, que hacer que se sientan comprendidos.

Por lo general, la mejor manera de hacer que un niño pequeño, como el mío, se sienta comprendido es ponerle nombre a sus sentimientos o mencionar las razones por las que creemos que está disgustado o frustrado en ese momento.

Es necesario acompañar esa empatía con un tono de voz adecuado, agacharse a su altura y hablarles mirándoles a los ojos, respetar su llanto si lo necesitan, ofrecer un abrazo, que sepan que estamos disponibles etc., que no son más que otras muestras de empatía.

Muchas gracias, Mo, por dejarme este espacio para expresarme. Ha sido un placer responder a tu pregunta.

Me llamo Maca Millán. Vivo en Inglaterra con mi marido y mi hijo Dani de 3 años y medio. Soy Educadora Infantil y actualmente trabajo como Childminder (madre de día). Me he formado en Educación Respetuosa y Neuropsicología del Comportamiento Infantil.

Orientar a padres y madres hacia el camino por el que siempre desearon transitar en la educación de sus hijos es, sin ninguna duda, una de las cosas más gratificantes que he hecho en mi vida.

En mi blog publico artículos y ofrezco asesorías personalizadas para ayudar a familias que desean entender el comportamiento de sus hijos y así aprender a resolver los conflictos de forma positiva. Siempre con un enfoque centrado en el niño, fomentando la autonomía, la adquisición responsabilidades adaptadas a cada edad y, sobre todo, ¡la felicidad!

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Para empezar, necesito meditación a tope todas las mañanas (y la mayoría de ellas la vengo haciendo hasta pasada la 1 de la tarde) y a veces respiro incluso exageradamente para mandar a mi cerebro la señal de calma. Si logro estar en modo “mamá normal” gestiono la rabieta de mi peque dejando que se calme, que saque un poco su ira-frustración-lo que sea, y cuando le veo calmado le pregunto:

¿Qué pasa?

¿No has podido tal o cual?

Cuando te enojes respira…

Esta tarde se enojó y enrabietó porque no podía encajar unas piezas de un puzle. Me pateó y me grito, yo lo aleje de mi y le dejé calmarse, le pregunté ¿Estás mejor? ¡Respira! Me levanté y dije “voy a grabar un vídeo de las piezas que encajaste bien, mira la zanahoria…” enseguida se levantó se reía y según yo lo iba a grabar enojado para enseñarle después como se pone, pero… como se puso feliz enseguida salió contento en el vídeo.

Soy Mir mamá de J’s y una mujer buscando auto realizarse sin desesperar en el intento, escribo mi historia y comparto información y documentos para llevar una vida con menos complicaciones; soluciono problemas de información aportando contenido significativo.

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rosa Eva Rabanillo

Creo que el cariño y la cercanía es el recurso que a mi me ha funcionado mejor, tanto en mi vida con Iván como en la profesional con alumnos de educación especial, donde las rabietas son muy muy habituales.

Cuando un niño pequeño comienza con rabietas habitualmente nacen de un momento de frustración que no sabe gestionar (a los adultos a veces también nos pasa ¿verdad? Queremos algo, creemos tener la razón y de repente ¡zas! muro delante para frenarnos).

Es muy importante intervenir en el momento más precoz posible de ese colapso emocional. Nadie mejor que una mamá o un papá para conocer cuando va a comenzar una rabieta, y lo que a mi más me funciona es la intervención cuando crees que va a ocurrir y no dejar que el niño o la niña se frustre más, y que por ende, suba como la espuma la intensidad de su reacción.

¿Mi experiencia? Hacer una observación y una escucha activa del niño o la niña y cuando de repente veamos que algo no cuadra, iniciar un diálogo con el o la peque.

Se trata de una negociación pura y dura. Esa personita quiere algo y en ese momento no es posible. Él o ella tratará de convencerte del modo más estrepitoso (gritos, a nadar por un suelo seco, patadas y toda la imaginación al poder…).

Para mi es importante que ese niño o niña sepa que entiendo lo que me está diciendo.

“Sé que quieres ese juguete ahora mismo ¡lo sé! Es tan bonito ¿verdad?… “ y ahí suelo desviar la atención del motivo de la frustración que es no poder comprarlo aquí y ahora.

“A mí lo que más me gusta es… ¿y a ti?”

Habitualmente si rompes sus expectativas de que mamá o papá griten aún más, o le arrastren por el suelo, o que le den un azote en el culo (que aún se hace), cuando haces algo que el niño o la niña no controla que va a pasar, si rompes sus esquemas de acción, la conducta pierde fuerza durante unos minutos.

En este caso que te planteo, suelen explicarte porque quieren el juguete, qué es lo que tanto les atrae, pero lo hacen llorando, ahí volvemos a intervenir:

“Cariño si estás llorando solo puedo escuchar las lágrimas ¿respiramos juntas y así podrás dejar de llorar y podré escuchar todo lo que te gusta de este juguete?”.

Todo ello, siempre desde la cercanía. A veces no se dejan abrazar (es otro de sus mecanismos de apoyo a su frustración), pero si puedes coger su hombro, colocar tu cuerpo alrededor del suyo para contener las descargas de energía corporal.

Es importante también mantener un discurso cercano, empático, pero firme. Si la familia no puede permitirse en ese momento la compra de ese juguete, por mucho que el niño o la niña nos argumente, la respuesta será una negativa a la compra, pero… es necesaria una argumentación firme.

“Sé que te encanta y jooo me estás contando tantas cosas chulas que yo no sabía, que podemos hacer con ese juguete que gracia a ti, a mí también me gusta mucho, pero ahora mismo no podemos comprarlo, porque hemos salido para comprar fruta ¿te acuerdas?. Pronto llegará tu cumpleaños, o la Navidad, o las vacaciones de verano y ¿podemos hacer una cosa? Vamos a ver cuanto vale el juguete ¿me ayudas a mirar el precio?, lo vamos a apuntar en la libreta que mamá y papá siempre guardan en el bolso, por favor, ¿lo puedes apuntar tú? Y vamos a meter todos los días monedas en un tarrito que tengo en la cocina ¿me ayudarás a saber cuando tenemos dinero suficiente para comprarlo?. ¡Ah! Y también podemos hacer otra cosa. Podemos venir alguna vez a que puedas jugar con ese juguete, dentro de esta tienda super grandota”

Entre esta conversación surgirán los gritos y los llantos de nuevo. Yo siempre recomiendo olvidarnos del reloj cuando salimos con los peques y una rabieta necesita tiempo para resolverlo. Será necesario volver al comienzo si surgen de nuevo los llantos y las pataletas, pero nuestro discurso debe ser siempre el mismo (La técnica del Disco Rayado. Utilizar una sola frase tantas veces surja el mismo problema, hará que nosotros nos agotemos menos y que el niño o la niña, siempre obtengan la misma respuesta por nuestra parte).

Mi nombre es Rosa Eva, tengo 43 años y desde hace 20 años mi labor está centrada en la educación desde la misma concepción del niño, hasta incluso el periodo de la menopausia en el caso de la mujer.

Soy Doula, acompaño y asesoro a parejas durante el embarazo, parto, postparto, lactancia y crianza y también soy maestra y educadora sexual. Hace un año y medio escribí junto a mi hijo “Anda…Que te tenga que enseñar yo a hablar de Sexo”, un manual de educación sexual diferente, posiblemente el primer en España en el que el Sexo se trata desde la visión personal de un niño y la orientación de una educadora sexual.

¿Qué problema solucionamos? Aportamos a las familias todas las herramientas necesarias para mejorar la comunicación y establecer un diálogo efectivo con sus hijos e hijas, en el plano de la sexualidad.

anda sexo

Estoy elaborando la web. De momento tengo una FanPage en Facebook, entra a verla

Anda. Que te tenga que enseñar yo a hablar de sexo

Rosa_Martinez
Mi Vikingo es pequeño, tiene 18 meses y aún no hemos vivido un colapso emocional en sentido estricto. Si empieza a frustrarse en algunas situaciones como cuando alcanza algún objeto que no debería coger y se lo quitas.

Mi manera de proceder es siempre, acompañarle, consolarle y explicarle el porqué no puede tener ese objeto y ofrecerle otra opción.

En algún momento ha tenido un conato de rabieta, el funcionamiento suele ser el mismo: acompañar, consolar, explicar y hablarle bajito y suave. Otra cosa que funciona muy bien es ofrecerle la teta, se suele agarrar a ella y al poco tiempo pasó el enfado. ¡Lo que no cure su teta!

Mi nombre es Rosa Martínez y mi proyecto se llama Mamá y la Tribu. Se trata de un blog de Crianza Sostenible en el que enfocamos la maternidad y la crianza de una forma respetuosa con nuestro entorno y con nuestros hijos. Queremos ayudarte a mejorar tu calidad de vida y la de tu familia porque creemos que los pequeños gestos pueden cambiar el mundo.

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cucumama
En casa utilizamos mucho la educación Montessori así que nuestras técnicas son el bote de la calma, agacharse para que entienda que estamos ahí.

Como usamos el lenguaje de los signos, cuando se calma intento que me pueda explicar qué le pasó. Le leo el libro del monstruo de colores para que pueda expresar sus emociones mediante los colores (tiene 18 meses es muy chiquitín para darle grandes explicaciones) lo más importante mucho amor.

Para tranquilizarnos nosotros (los adultos) y que no nos gane el estrés de la situación contamos hasta 10, respiramos y nos estamos sometiendo al reto del rinoceronte naranja no gritar ni a él ni a nosotros mismos.

Me llamo Noe. Soy una mamá a tiempo a completo, bloguera, emprendedora y aficionada al crochet. Anteriormente trabajé en turismo (animación infantil) y aprendí muchísimo sobre costumbres educativas fuera de España.

Ahora mismo estoy metida de lleno en el proyecto de mi tienda online donde las mamás podrán encontrar productos artesanales para ellas y sus peques relacionados con el crochet. Collares de lactancia, sonajeros, chupeteros y algún juguete a crochet.

En mi blog hablo sobre una maternidad diferente, la educación Montessori, y entretenimiento low cost.

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Comprender la etapa de desarrollo de mi hijo.

Es decir si hace la rabieta porque no le permito vaciar el bote de la basura y tiene 2 años, entiendo que su cerebro está trabajando bien y lo que necesita es que yo comprenda esa necesidad y le ofrezca opciones para abrir-cerrar, tapar-destapar, llenar-vaciar y bueno puedes rehusar envases vacíos de tu día a día, para ello.

Soy Alicia Núñez Carreón. Orientadora Familiar. Informo a mujeres embarazadas sus derechos laborales. Asesoro a madres que trabajan fuera de casa, para que desde el autoconocimiento, eduquen a sus hijos respetando su naturaleza infantil y hagan de su hogar una zona libre de violencia

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Ante todo respirar yo para poder estar más tranquila ante la situación que estoy viviendo y no ponerme nerviosa.

Después ponerme a su altura, para poder mirarle a los ojos, algo que para mi ha sido y es fundamental, siempre tener esa comunicación visual.

Si es posible hablarle  y/o preguntarle que es lo que le ha enfadado o le ha sentado mal para que exprese sus emociones y poder hablar.

Pero, en algunas ocasiones, cuando esas emociones se han desbordado hablar no lleva a ningún sitio porque el llanto, el cabreo, la rabia les impiden poder razonar al igual que nos pasa a los adultos. Todas esas emociones no dejan lugar a un diálogo y entendimiento. En este caso, lo que a mí me ha funcionado es abrazarle y en ese abrazo hablarle desde la empatía, sé como te sientes ahora pero… puede ser que rechace ese abrazo pero la mayoría de las veces en mi caso al menos no ha sido así.

En caso de rechazarme le digo que cuando se sienta más tranquilo ahí estoy para que hablemos y respeto su espacio.

Después de llorar y sacar fuera todos esos sentimientos, hemos hablado e intentado llegar a un consenso o una solución que fuera adecuada. Siempre explicando porque se deniegan otras opciones e intentando que también entienda ese razonamiento de acuerdo a su edad.

Como adulto en este caso como padres, muy importante olvidarse del mundo y las miradas ajenas. Estas son las situaciones típicas que si te suceden en la calle todo el mundo te mira a ver que le estás haciendo a tu hijo.

Para mí ha sido y es muy importante en estos casos centrarme en el niño, en lo que está ocurriendo en ese momento y acompañarle en su proceso de forma consciente y plena sin importarme el resto, salvo que en esa rabieta haya otro niño u otra persona.

Soy Julia Bernal, la persona que está detrás de Crianza y Contacto Emocional. Formada como Técnico en cuidados auxiliares de enfermería, Asesora Stillbirth Support, Instructora de porteo y Asesora de lactancia entre otras formaciones. Sigo en constante formación y actualización en temas referentes a la maternidad.

Ayudo a madres y padres que han pasado por pérdidas gestacionales y perinatales a transitar su duelo y a disfrutar sus nuevas ma-paternidades con consciencia y amor.

 julia

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La mejor herramienta es dejar que pase, esperar que el niño se calme y saque toda emoción que tenga.

También el tiempo fuera me funciona, el niño sentado y alejado de toda distracción. Recordar que las rabietas son sentimientos, ninguno es bueno, ni malo, sino que debemos aprender a canalizarlo.

Soy Luisa González, de Venezuela, soy docente y madre de dos. Tengo un blog dirigido a mamis que desean tips , sugerencias de crianza y un espacio para hazlo tú misma.

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Mi respuesta a la pregunta que yo misma les hice a mis compañeras es la siguiente:

A parte de todas las maravillosas y útiles opciones de mis compañeras, yo también quiero añadir algo más: No interferir. Estar a su lado, no ignorar la situación ni al niño a no ser que el propio niño se sienta incómodo y prefiera estar solo. Acariciarle si se deja, abrazarle o tumbarse en el suelo con él si hace falta.

Y sobretodo no interferir en la exteriorización de la emoción intentando que acabe, que no ocurra, que deje de llorar o gritar, ofreciéndole regalos, dulces, etc. o distrayéndole con otra cosa. Cuanto antes exprese la emoción, antes se reducirán y desaparecerán las “rabietas” con el tiempo.

Debemos normalizar las “rabietas” y dejar de verlas como algo malo, negativo, que no debe pasar. Son normales, imprescindibles y necesarias para el desarrollo óptimo y sano del cerebro del niño.

En definitiva, para gestionar una “rabieta” necesitamos los siguientes ingredientes, estas son las 10 claves:

1. Empatía.

Ponerse en el lugar del niño y entender su frustración y enfado, aunque no sea por un motivo lógico. Siempre tendremos sentimientos diferentes entre nosotros.

2. Ponerle nombre a sus emociones y sentimientos.

Si sabe cómo se siente aprenderá más fácilmente a autocontrolarse, y si además le enseñamos a explicar y entender las razones por las que cree que está disgustado o frustrado en ese momento, aprenderá a conocerse y este es el primer paso para aceptar las emociones de los demás. La empatía se abre camino. Ésta es una de las claves más importantes.

3. Intentar estar en un estado de calma nosotros.

Si nos ponemos nerviosos ante una “rabieta”, tal vez debamos contar hasta 10 o apartarnos un minuto y respirar hondo. La frustración no es nuestra, la responsabilidad de ayudar a nuestro hijo a gestionar sus emociones, si.

4. Permitir que ocurra,

que exteriorice la emoción y se calme para poder hablar con él después. Pueden pasar 5 minutos o una hora. No importa, el niño debe poder tener tiempo suficiente para aliviarse.

5. Cariño y cercanía.

Para que vean cuándo les queremos aunque se enfaden, por los motivos que sean, sus motivos.

6. Consolar y hablar bajito y suave

utilizando la escucha activa. Ofrecer un abrazo, extender nuestros brazos por si nos necesita. Gritar y enfadarnos nosotros solo empeora la situación.

7. Ponerse a su altura.

Arrodillarse o sentarse en el suelo para estar a su nivel y por si necesita estar a nuestro lado o encima de nosotros.

8. Utilizar recursos físicos,

como el bote de la calma (si no lo conocías, ya estás haciendo uno!) entre muchos otros.

9. Comprender la necesidad de explorar y ofrecer opciones

Para que no se dañen y puedan cubrir ese interés por el objeto que desean y no pueden tener (por ejemplo revolver en el cubo de la basura, cosa que a mi hijo le encanta, ¿Qué habrá ahí dentro tan interesante?)

10. Acompañamiento sin interferencias.

No intentar parar la “rabieta” o distraerle con otra cosa o intentar dialogar con él.

Nadie, ni un adulto, está receptivo a conversar o a atender a razones en un estado emocional intenso y no hay nada más intenso que un niño exteriorizando una emoción.

Resumiendo: La “rabieta” realmente no tenemos que gestionarla nosotros, sino permitir que lo haga el niño, tu siéntate a su lado, respira hondo y OBSERVA. No parece tan difícil, ¿no?

9 Comentarios

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  1. Julia Bernal

    Muchas gracias Mónica por abordar un tema tan importante que a veces no se aborda o gestiona de la forma adecuada. En este artículo sin duda hay mucha información valiosa que seguro ayudará a otras familias a tener herramientas y distintos puntos de vista para actuar en el momento adecuado. Ha sido un placer formar parte de este artículo, muchas gracias por la invitación!! Un fuerte abrazo!!

    • Educavida

      A todas vosotras por hacerlo posible! Toda información o recurso creado que sirva para mejorar las relaciones y tratar con respeto a nuestro bien más preciado, los hijos, es mi pasión! Si encima tengo la colaboración de grandes profesionales como vosotras, es todo un regalo!

  2. Rosa Martínez

    Mi Vikingo es muy pequeño y aún no ha tenido ninguna rabieta importante, aunque ya os contaré más adelante. De momento voy tomando nota para el futuro. Muy útiles todas las recomendaciones que dais, ha sido un placer participar en el post. Un abrazo.

  3. Ana María

    Je, je Rosa, tu tactica me recuerda a Rosa Jover: entender, enseñar, dar opciones. Hay que practicar mucho.Besitos.

  4. Cristina Piriz

    Excelente chicas, no soy mamá pero me parecen muy acertados vuestros consejos, sobre todo los que se refieren a empatía, comprensión y acercamiento.
    Me llevo el post para compartirlo, un besote,
    Cristina

  5. Educavida

    Mir, mil gracias! Todo un placer haberos conocido, no será la última vez que colaboremos juntas! El concepto de educación sostenible me encanta! 😀

  6. Mir

    Eres una gran profesional y admiro mucho tu entereza para transmitirnos el conocimiento necesario para que eduquemos desde el respeto. Me alegra mucho que una educación “sostenible” es posible. Un post magistral.

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